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domingo, 9 de marzo de 2008

Al final, el tamaño importa

—¿Se puede defoliar un acer rojo y así achicarle las hojas?, me preguntó Liliana (hace un tiempo, a mediado de diciembre)
Mirá, yo lo hago. Con todos los cuidados del caso, pero yo lo hago. Marita también, y mirá que ella lo hace con el ácer grande....
—¿Y por qué en muchos foros dicen que no se puede. Que no admite defoliado y que es peligroso porque se puede morir?

(.......)

No alcanzaron las explicaciones, todas sonaban a una cuestión de fe, como muchas de las reglas y "sugerencias" de cultivo a las que sólo se las puede repetir sin saber demasiado qué es lo que está pasando o cómo actúan.

Teoría argenta con prueba empírica.

La primer pregunta a responder es: ¿por qué las hojas son rojas?
La repuesta más a mano y que todos escuchamos alguna vez es que se debe a las antocianinas. Y aparecen dos preguntas inmediatas, ¿qué son las antocianinas y qué tiene que ver todo esto con los bonsái?
Las antocianinas son pigmentos, del grupo de los flavonoides, que son metabolitos secundarios, es decir compuestos orgánicos no relacionados directamente con el crecimiento y la ausencia de estos no siempre comprometen a la planta. Las antocianinas se acumulan en las vacuolas de las hojas. La función de estos pigmentos cambia según la teoría de cada investigador, van desde protección a los rayos ultravioletas, hasta la posibilidad de reutilizar los rayos solares (haciéndolos revotar dentro de la hoja) para las plantas que viven debajo de otras y que necesitan aprovechar la poca luz que se filtra.

Qué tendrá que ver con el bonsái (veo que estás pensando).

Si la antocianina es un producto secundario de la hoja que reacciona protegiendola según la intensidad de la luz, se me ocurrió preguntarme si se modificaría el color rojo si aumentaba la insolación y qué pasaba si defoliaba buscando las condiciones necesarias para aumentar la cantidad de pigmento (tratando de entender cómo funcionan las antocianinas).

Para esta prueba utilicé un ácer deshojo que tengo hace tiempo, y como tiene un sector muy recto del tronco le cambio el diseño cada dos por tres.
La primera prueba fue la de insolar mucho. La planta está en muy buenas condiciones, abonada y tiene ya unos tres años de estar en una maceta profunda con suelo aireado para engorde.

Mucho sol no es bueno. Las hojas se queman en las puntas y el color rojo no mejora. Pero sí se achican los entrenudos y aún con las hojas semisecas no se desprende de ellas, las que están por debajo de este "techo" semiseco mantienen el color.


Las hojas de la copa fueron las que más sufrieron.


Ocurrió lo que se esperaba. La alta exposición a la luz y al calor quemó las delicadas hojas pero a la vez mejoró la distancia entre brotes, haciendo más compacta la ramificación nueva.

El segundo paso era defoliar.
Defoliar es una práctica relativamente sencilla que todos alguna vez realizados. El por qué del defoliado es diverso. Desde achicar las hojas hasta intervenir en el vigor de la brotación según se necesite. Además, en los áceres se puede "especular" con tener hojas que maduren muy próximas al otoño lo que garantiza colores intensos. Eso en los áceres verdes, ¿pero con los de hojas rojas?

Desnudar un bonsái es una técnica sencilla, más cuando las hojas tienen pecíolos largos. Se cortan a una distancia suficiente como para no comprometer a la yema latente que espera su chance de brotar en la unión de este "pecíolo" con la rama (en la axila).



Dejarlo desnudo en verano también nos permite ver la estructura que muchas veces este tipo de árboles esconde y modifica. Teniendo en cuenta que al defoliar se somete a la planta a un esfuerzo extra al tener que brotar como si de una nueva primavera se tratara, yo evitaría hacer otros trabajos "extras". Recordemos que éste no es un ensayo sobre defoliado, sino una prueba sobre un ácer rojo.


Las ramas sin hojas. En este momento es importante cortar las yemas de las puntas de cada rama. Esto favorece el despertar de las yemas axiales, yemas que también podemos seleccionar teniendo en cuenta sobre qué sectores queremos que la planta brote.

Una yema axial despertando. Cuando éstas estan brotado es el momento justo para pinzar las que no queremos que desarrollen. Se trata de estimular las que creemos necesarias. Los pecíolos cortados se secan y se caen solos.


Inicialmente, la brotación fue de un verde claro con algunas zonas rojas. El tamaño de las hojas se redujo aproximadamente un 20%, aunque también se redujo el riego. Si no hay hojas, no hay transpiración por eso se necesita menos regado. La insolación fue paulatina, dándole luz a la mañana solamente y pinzando cada rama cuando se desarrollaban los brotes hasta 4 hojas.
Las hojas más expuestas al sol mejoraron su color intensificando el rojo, la brotación no fue pareja pero despuntando todas las ramas volvieron a tener hojas.

Lili, espero que ahora los datos y la prueba te sirvan para decidir si defoliar tu ácer rojo o no.
Para la próxima vamos a probar como modificar el ph de la planta para ver si podemos interferir en la coloración de las hojas.

4 comentarios:

Liliana dijo...

Bueno por lo que contás, ya no es una cuestión de fé. Quedó demostrado que los "acer rojos" se pueden defoliar con buenos resultados. Gracias por ocuparte con tanta dedicación al tema, incluídas las antocianinas.
Sos más instructivo que Google y Wikipedia juntos.
Cariños

MIMOZO dijo...

Gracias a la pregunta de Liliana seguimos aprendiendo cositas interesantes, aprovecho para pedirte si algun dia puedes hacer un detalle de herramientas y utensillos casi indispensables para la practica de este arte.
Muchas gracias.
PONETE UNA ESCUELA

Anónimo dijo...

Yo quisiera saber de algún buen vivero por capital o por zona sur en donde vendan palmatum atropurpúreo y bloodgood ya que no he podido encontrar ningún plantin hasta el momento.

Gracias!

Paula.

mariapaula100@hotmail.com

katalina dijo...

...muy buenas fotos, argento!