martes 3 de noviembre de 2009

Enmarcando La Plata - Marco Invernizzi en Argentina-

Mauricio, el del Tiempo del tiempo había dicho lluvia Viernes, Sábado y Domingo, y aunque muchas veces los pronosticadores no aciertan... esta vez llovió. Mucho.
Y cuando el tiempo no acompaña empiezan los peros, los resoplidos a la nada y terminamos entregados a lo que será, con unos kilos menos de optimismo y la humedad que todo lo apelmaza. Hasta La Plata unos 50 y pico de kilómetros, y gracias al permiso familiar sólo llegué medio día tarde. Marco Invernizzi -de Italia- volvía a Argentina después de unos años, invitado nuevamente por la Asociación Platense de Bonsái Los Tilos como parte de los festejos por sus 15 años. Sábado 31 de Octubre y Domingo 1 de Noviembre, demo y taller de caducas, demo y taller de coníferas. Me perdí la demo de caducas, preferí acompañar a las melli en su exámen de inglés.

Marco Invernizzi en Argentina


La primera vez que vino, allá por el 2004, no pude verlo, un poco por ser nuevo en esto y no darle el valor que merecía, otro poco porque me fui a las cataratas. Esta vez me sentía con la obligación, más después de haber cruzado algunas palabras con él en Puerto Rico.
Su saludo al verme confirmó esa obligación.
Un salón con árboles en exposición, la amabilidada de la gente de la Asociación y los muchos amigos y conocidos de siempre eran una mezcla ideal que tanta lluvia no iba a diluir.
-¿Seba... no hay un mate para mí?

El lugar para la reunión fué el Parque Ecológico Municipal, en Villa Elisa. Un lugar muy lindo y muy grande, de esos en los que las gotas de la lluvia desaparecen por no tener en donde hacer contraste.

Vista general de la expo con plantas de la gente de Los Tilos y algunos invitados.
Gracias por invitarme a exponer.












Salón de arriba, Sábado, primera función. Caducas.

Buena cantidad de público, un Celtis, una Mora, un Ficus y la atenta mirada de Wu (muchas de las plantas eran de su vivero).


Tersio (Jorge para los amigos) analizando el ficus.

Sebastián Ferlini (pasate un mate) y Damián vinieron desde Rosario, también Gabriel, Pablo y Martin lo hicieron desde Córdoba.

Si hablamos de ficus, hablamos de Ming Hsuan Lo, si mencionamos a Lo no podemos evitar el Seminario Internacional de Diciembre. Y quién mejor que el organizador de ese evento para aprovechar la oportunidad.

Liliana con otro análisis

Marcelo y la Ichiban (en manos de Marco) en acción.

Es lo que hay... (no por vos Esther).

Técnicas de poda, de alambrado, de modelado, de cultivo.

Terminada la demo sobre caducas, empezó el taller.

Giselle y un Acer buergeriano.

El otro lado del taller.

Lidia con su Prunus.

Otro Acer, y también hubo un buxus.

Salón de arriba, Domingo, tercer función. Coníferas.

Un Mugho, un Alepo, varios juníperos, y un café

El taller de coníferas tuvo más participantes, Marco se tomó el tiempo necesario con cada uno y aprovechó cada especie para hablar de cultivo y diseño. Marcelo escucha.

Liliana, Marcelo y Diego (en escalera) a puro alambre.

Walter y un Chamaecyparis.

Es lo que hay II, con un tinto de la casa (otra vez: vos no Esther).

A la tarde demo de coníferas. Alrededor de 80 personas sentadas y escuchando.

Marco Y Marita.

Y el final a puro feliz cumpleaños, una torta mil millón puntos (una mezcla de torta galesa que estaba buenísima). ¡Gracias a la gente de Los Tilos!


Muy didáctico, muy extrovertido, muy simpático; todos eran “muy”, y lo que parecían comentarios de vendedor de Tiempos Compartidos terminaron en razones ciertas. Un privilegio verlo trabajar, se llevó un delantal argento y muchos aplausos. Todo muy cordial, como diría Don Carlo, tudo bom, tudo legal. Gracias.

lunes 19 de octubre de 2009

Salir vivos

Si la estadística dice que un hombre vive en promedio hasta los 80 años, no me queda otra que valorar que al menos, llegué hasta a la mitad. No tan arruinado, no tan entero, con algunos detalles... eso si.
Levantar la mirada tratando de ver en años para atrás no me funciona, es que tengo memoria selectiva, la adiestré para eso; para mejor la segunda me la hace el tiempo, ese sí que sabe cómo hacerlo.
Familia, amigos, alegrías, garrones, parece que la vida tira todas las cartas del mazo y uno va levantando para tratar de hacer juego. Nunca un menos 10, aunque muchas veces estuve ahí nomás de lograrlo, sumar de a poco estira el juego y da tiempo al disfrute.
Así apareció el bonsái, y con él todos los amigos que los árboles tenían bajo sus copas.
Vasos y besos, viajes y demos, la tierra que se encarna en los pliegues de la mano, la pasión.
Entre los pinos y los buxus van a acomodar las cervezas, y más de un minigrito va a sonar cuando los chicos corran por entre medio de las plantas en el suelo, seguro que un “¡bajá la música!”, ese nunca falta.
Esto no era así pocos años atrás. Ahora entiendo a mi abuelo cuando no compartía que con una hoja de la “Costilla de Adán” (Monstera deliciosa) sí se podía inventar una choza para jugar con los primos hasta que llegara Papá Noel.
Pasan los años y perdemos frescura, elasticidad y la uña del dedo chiquito del pie que parece haber adquirido vida propia. Me pregunté por qué. Sentí que se trataba de salir rápido, lo menos dañado. Andrés Ciro me enseñó a disfrutar del paisaje, “se trata de no preguntar por el morfi, sino en comer y disfrutar” dice Juan “PitiFernández.
La afeitadora eléctrica me separaba de mi otro yo “ainda” con barba de 4 días cuando me volvió a sonar el “-tenés que ser menos irónico“, “-usá más palabras como me gustaría que, o desearía que”, “-vas muy rápido, bajá dos cambios”. Todo me resulta lento desde que mido el tiempo con una regla que sólo tiene marcas de primaveras, llevo 40, los que necesita un Goyomatsu para estar masomenos. Me acordé de la últimas palabras de Maradona.
Todo bien, denserio.
El tiempo es así, algunos lo coleccionan en tomos de historia, otros los atesoran en marcos con láminas de oro. Los menos lo calculan en zapatos gastados, y le suman vida.
En mi caso hago un esfuerzo para aprender a ser su amigo, del tiempo... no de los zapatos, y busco técnicas y hago pruebas para agregarle a mis árboles esos años que la vida no me va a dar, y tratar que aquel que tenga la amabilidad de observarlos los vea viejos, fuertes, árboles.
No estamos todos los que éramos, pero somos más. La vida cambia de mano y aunque juguemos fuerte siempre, siempre, la última la juega ella. Me volví a preguntar el por qué.
¡Mirá que hay cosas para disfrutar!, sin embargo esa maldita rosca y para peor, esa vueltita de más que solemos dar. Encima me doy cuenta tarde que la urgencia no se pelea con la soledad (como decía el pelado de la Bersuit) sino que trabajan en una sociedad ilícita, y ese “apuro” que me etiquetaron arrastró a una especie de “soledad” que hoy me deja con este sabor a “sin grupo de pertenencia”.
¿Será que me estoy poniendo viejo? Calavera no chilla, papá. No me quejo.
“-Sé políticamente correcto”, “-vos seguí así”, “-amigo, me siento orgulloso de vos”, “-pensar que te gastábamos con esto de las plantitas...”, “-no les des bola”, “-de última, Dieguito”.
Si pudiese saber de qué nos escondemos haría más chokkanes y menos literarios.
Vasos y besos amigos.
Tantos consejos me alegran el alma.
Ojalá me alcance la vida para devolverles un poco de lo que les robé.
A todos los que me aguantan esta locura, al trio ClauSofiaMarti, a mi familia, a mis amigos, a los que tratamos de hacer bonsái con el corazón, con tanta pasión que se nota desde otros países, a los que les sirvió este blog al menos para preguntarse por qué, a los que no están, a los que buscaron aires nuevos, los que usan el delantal de bonsái argento como una forma de complicidad. A los que no olvidan sus raíces y se florean con las arrugas del esfuerzo. ¡Mil millón gracias! brindo con todos ustedes.

Se hace bonsái como se vive.
Y yo... hago bonsái argento.

video

martes 13 de octubre de 2009

Matsuri 2009

El sábado 3 y el domingo 4 de octubre se realizó el Matsuri 2009 en el Jardín Japonés de la Ciudad de Buenos Aires, organizado por el Centro Cultural Argentino de Bonsái. Este año consistió en una muestra en la carpa al lado del lago y demostraciones de bonsaísta nacionales.
Agradezco la invitación a participar de la muestra, en donde de a poco se van viendo trabajos con tendencias más modernas que acompañan muy bien a los estilos tradicionales de hacer bonsái. Las dos plantas que invitaban a pasar a la carpa -una de Hirata y la otra de Wu- fueron una muestra del proceso del bonsái en nuestro país hasta nuestros días.
Buena cantidad de público, y buena también la variedad de plantas, la presentación y distribución. Nuevamente gracias.

Ficus (Ficus microcarpa) -Wu Hsiao Feng-

Pino de Alepo (Pinus halepensis) -Toshio Chinen-





Ficus subulata -Marita Gurruchaga-

Acer (Acer buergerianum) -Alicia Strozeck de Lew-

Tuja (Thuja ericode) -Sadao Kawaguchi-

Buxus (Buxus microphila) -Marita Gurruchaga-

Acer (Acer buergerianum) -Alicia Strozeck de Lew-

Olmo (Ulmus parviflora) -Eimon Seitoku-

Acer (Acer palmatum) -Alicia Strozeck de Lew-

Olmo (Ulmus parviflora) -Pablo Filgueira-

Junípero (Juniperus chinensis) -Gabriel Brenning-

Roble (Quercus ruber) -Ceferino Iglesia-
Bosque de áceres (Acer palmatum bloodgood) -Ceferino Iglesia-

Acer (Acer buergerianum) -Alicia Strozeck de Lew-

Olea -Javier Maure-

Junípero -Alejandro Sartori-

Ficus -Kamida-

Olmo -Wu Hsiao Feng-

Buxus -Damián Carlini-

Palo borracho (Chorisia insignis) -Toshio Chinen-

Pino negro (Pinus thumbergii) -Kamida-

Bosque de áceres (Acer palmatum) -Alejandro Sartori-

Pino de alepo (Pinus halepensis) -Sergio Luciani-

Acer (Acer palmatum) -José Tocci-

Buxus (Buxus sempervirens) -Damián Carlini-

Membrillero (Cydonia oblonga) -Wu Hsiao Feng-

Ciprés (Chamaecyparis obtusa) -Eimon Seitoku-

Acer (Acer palmatum) -Ariel Ottone-

Acer (Acer desojo) -Eimon Seitoku-

Tuja (Thuja ericoide) -Julio Ferro-

Ficus (Ficus microcarpa) -Eimon Seitoku-

Olmo (Ulmus parviflora) -Alejandro Fernández-

Aljaba (Fuchsia hybrida) -Rubén Cipriotti-
Pino mugo (Pinus mughus) -Alicia Strozeck de Lew-

Olmo (Ulmus parviflora) -Kamida-

Ligustrina (Ligustrum sinense) -A. Scigliano-

Chal chal (Allophylus edulis) -Rubén Cipriotti-
Manzano (Malus floribunda) -Javier Sawicki-

Junípero (Juniperus procumbens) -Ariel Ottone-

Ligustrina (Ligustrum sinensis) -Alejandro Fernández-

Acer (Acer desojo) -Kamida-

Acer (Acer palmatum) -Eimon Seitoku-

Buxus (Buxus sempervirens) -Carlos Ardila-

Acer (Acer palmatum) -Sadao Kawaguchi-

Olmo (Ulmus parviflora) -Gabriel Brenning-


Acer (Acer palmatum bloodgood) -Sadao Kawaguchi-

Tomillo (Thymus vulgaris) -Javier Maure-

Tuja (Thuja ericoides) -Sadao Kawaguchi-

Bignonia (Bignonia sp) -Alejandro Sartori-

Junípero (Juniperus chinensis) -Javier Maure-

Ficus (Ficus retusa) -Toshio Chinen-

Guayabo (Psidium guajava) -Toshio Chinen-

Bosque de áceres (Acer palmatum) -Ceferino Iglesia-

Celtis (Celtis sinensis) -Wu Hsiao Feng-

Ligustrina (Ligustrum sinensis) -Pablo Filgueira-

Cedro azul (Cedrus atlantica glauca) -Kamida-

Ombú (Phitolacca dioica) -Wu Hsiao Feng-

sábado 3 de octubre de 2009

Bonsái de culto

Puede que sea la crisis de los 40.

Debería estar caminando con Sandra a Luján, ella dice que se lo prometí a la Virgen, yo sé que se lo prometí a Sandra, pero como cambió la fecha del Bonsái Matsuri en el Jardín Japonés de Buenos Aires, tendré que volver a prometerle a San que el año que viene voy seguro. Es como sacar un crédito para pagar un crédito, te lo prometo amiga.
Y un poco escuchándola a ella hablar de promesas y devociones, fue que se me ocurrió cambiar los personajes bíblicos por nosotros los que hacemos bonsái (sin comparación alguna), y fue ella la que no tardó mucho en preguntarme... por qué me reía...
Tengo muy pocos kilómetros hechos en este nuevo mundo, y aunque espero poder andar bastante (por lo menos gastar la mitad de las suelas de Paco de Coŕdoba) es que no pude dejar de hacer este ejercicio mental, y volver a repasar las veces que escuché y ví los pedidos sagrados a los “dioses” del bonsái. ¿Hay necesidad?
Sentarse, escuchar la misa, ver cumplir con la ceremonia, y al final preguntar: ¿me dijiste que lo pode cuándo?
Tengo menos kilómetros en esto de dar talleres, y aquellos que se animaron saben que una de las cosas que más pido es: estudio, investigación. Esas preguntas que uno hace al aire y que muchas veces no se escucha al hacerlas tranquilamente pueden ser respondidas con un poco de “sentarse y leer”, dependiendo del lugar a dónde se quiera llegar, alguna vez se tiene que hacer una inversión en uno mismo. Es mejor. Mil millón veces mejor. Se incorpora el concepto de una manera propia y, en el caso de que haga falta, se puede discernir en el taller con otros, pero con la posibilidad de avanzar en una re pregunta. Y además no se endiosa al de la ceremonia.
Bonsái no es una cuestión de fe.
Es sentir, expresarse, sentirse bien, conectarse con la naturaleza.
Aunque entiendo que hay muchos milagros dando vuelta.

Personal Jesus
Posiblemente este mini ensayo no sirva de mucho para aquellos que se babean por un comentario de su “sensei” de turno, aquellos que en cualquier conversación responde con un “eeee a mi me enseñaron así” y cargan en su haber unos 15 años de podas y trasplantes. Pero tal vez, y sólo tal vez, este mini ensayo se gané alguna vez las propiedades de profecía y quien sabe...
Desde que escuché el concepto de Oyakata -que alguna vez hablé un poco más extenso con Liporace- y la necesidad de muchos de usar el título de “sensei” como usamos el “che” fue que empezó a incomodarme esto de los títulos. ¿Cuál es la necesidad del título? ¿Acaso esto no genera una distancia entre personas del mismo círculo? La verdad mucho mucho no me dice cuánto sabés, si la forma de contagiar, de incentivar. Despertar en el otro las ganas, no la pereza con la mano extendida con el pago preparado.
Esta cosa loca de “chapear” por cuenta propia y por valor agregado... mmmm no sé. Eso es más de secta. Las sectas siempren terminan mal.
Si al final estamos mano a mano con una planta. El vacío de la hoja blanca del artista plástico se repite en cada trabajo, y si bien muchas veces una palabra de aliento ayuda a hacer (o a no hacer) sirve para empezar.
En mi caso particular me gusta escuchar hablar a los que tienen formas diferentes de ver el bonsái. Me pasó en Puerto Rico, me pasa acá, en Argentina, y me pasa cada vez más. Me gusta escuchar, no tanto hablar (no es necesaria esa cara que estás poniendo, sé que cuando hablo me cuesta parar). Me gusta ayudar, trabajar con otros. Me gusta mucho que me ayuden. Entonces aparece el significado de Oyakata y el de Sensei, aparece la confianza, el ida y vuelta. Aparece la amistad.
Y todo lo que es repetir el ritual hasta que se dé el milagro cambia. Y otra vez la sensación del buen hacer, y sentirse pleno al verse las uñas con tierra. No hubo palabra santa, no fue un rayo divino ni una mirada celestial del “sensei”. Hubo un disfrute personal y una valoración de las condiciones de cada uno. Te pintó (como decimos en el barrio), y lo hiciste.

Muchas de estas cosas las descubrí cuando descubrí a Zezao.
Muchas de estas cosas las descubrí viendo hacer bonsái a mis hijas.

Todo bien con los Oyakatas. Todo bien con los Senseis.
Yo creo mucho más en la amistad.
Y mucha más también en la sinceridad.

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Rezo por vos

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