lunes 8 de febrero de 2010

La experiencia no se improvisa

-Las cosas pasan cuando tienen que pasar...
...podés verlas pasar, o formar parte... eso si estas a la altura, porque sino se nota que te queda grande la pilcha, y en un “nada” pasas de casi bien vestido a mamarracho total, de casi jugar en primera a congelado en el banco de suplentes de la reserva. Yo sé lo que te digo: la experiencia se gana en la cancha, al chamuyo se lo come su propia sombra...
Cuando la moza traía la tercer botella de cerveza el consejoro se perdió entre el humo de los cigarrillos.

Verano de 2010 -enero-
Cuando la gente me pregunta que se necesita para hacer bonsái les contesto que casi todo se basa en la observación, y el talento y creatividad para poder transmitir mensajes a través de los árboles, pero que básicamente todo se trata de observar. La observación lleva al análisis, el análisis a la valoración del conocimiento y la autocrítica nos dice que nos falta y por dónde buscar.
Casi siempre recibo la misma cara de espanto, esa que dice “algo más?, observación, talento, creatividad y autocrítica?... dejá, gracias...”, por eso mi sorpresa al conocer a Héctor el encargado de la “animación” en el Camping Americano hizo que recordara estas palabras.
Un dominicano de 24 años que convencido por un clásico argentino que lo conoció en su trabajo en Punta Cana, se vino seguro de iba a trabajar en el paraíso. Y se dió cuenta de que no.
Y ahí empezó la observación, y en análisis y la autocrítica. Es muy interesante porque este lugar es como una ensalada de personas de todo el país, un lugar homogéneo argento, un lugar para tomar nota de como somos, entre nosotros y con los demás. A medida que observaba... comparaba. Y si, sin dudas se hace bonsái como se vive.
Héctor recibió siempre un camiones de discriminación, hasta que se aflojaban (los turistas) y empezaba la feliz convivencia. Como si se tratara de un sistema de defensa hacia lo desconocido.


HéctorHead” “Fido Dido

Y nos hicimos amigos. Y en una de esas noches en el parador de la playa mientras entre todos -menos él- tomábamos cerveza y hablamos de la vida, Héctor me dijo: mira Sergio, se puede engañar a los demás con palabras bonitas, pero siempre, siempre aparece la experiencia en juego, y la experiencia, amigo, la experiencia no se improvisa.
Observación, análisis y autocrítica, pensé. Pedí otra cerveza y me alegré de haber comprado mi ticket a Milán, para ir a trabajar con Salvatore Liporace a su vivero. La experiencia conlleva a la seguridad y a la credibilidad. Y la verdad no me gustaría sonar a improvisado.
Aparecen los aplausos y con ellos las responsabilidades, y aunque los primeros me incomoden un poco siento que cada uno de los que se deciden a aprender algo más de una manera un poco diferente merecen de mi parte el compromiso de la experiencia y no de la improvización.

Yamagordi day
-El jueves?, vamos el jueves? Daaaaaaaaaaale, decile a Julián y a Martín... y a Juancito. Ok, el jueves después del mediodía vamos a buscar olivos. Arreglado.
Y así fue. Año tras años mejoramos en las herramientas, en la organización. La locura depredadora del inicio se modificó con la búsqueda de ejemplares con posibilidades, buenos nebaris y “marcas en la piel”. Lo bueno es que ya no me preguntan cuál, ya saben. Experiencia que le dicen. Los mejores los encontró Julián, el mismo que desde arriba de una loma me grito: tío, viéndolos trabajar a ustedes (se refería a Juan, Gonzalo y a mi), con esas panzas, más que yamadori parecen que hacen yamagordi!!!!!.... Otra frase de señalador que quedará para siempre.

El grupo de la muerte II. Martín, Eu, Juan, Julián y Gonzalo.

Preparándolos para el viaje.

Grupo Shin en Córdoba, Studio Botánico en Milán y dulce de leche La Salamandra
Faltan horas para subir al avión que me lleve a San Pablo y de ahí a Milán. En este caso la experiencia de tantos vuelos anteriores no me calma la ansiedad que me generan los aviones (una forma romántica de decir miedo), pero llevo todo lo necesario para un viaje como este, a un vivero en donde hace -5 de noche y está todo nevado. LLevo dulce de leche.

Un poco del vivero de Salvatore, un mucho de la nieve.

Otra vista del lugar en donde se trabajan, entre otras cosas, junípero de taiwan.

Y de regreso, en cuanto me bajo del avión, me voy a Córdoba, a empezar con la escuela organizada por el Grupo Shin de Córdoba -Paco Capellades mediante-. Todo un desafío del que espero estar a la altura. Con un poco más de experiencia, mucho, mucho menos de improvización, pero con el compromiso de quien aprendió de su viejo a valorar “las oportunidades” más que a verlas pasar por delante, mientras sentado en un bar, espero que la moza traiga la tercer botella de cerveza.

jueves 7 de enero de 2010

Ese detalle, sumado a otros.... detalles

Si los pantalones son rayados la camisa no; si el traje es a rayas, la corbata tiene que ser lisa. Si es otoño o invierno el maquillaje de tonos oscuro va mejor. El composé que tanto se nota, que el negro adelgaza 4 kilos, muy bien la hojita de menta arriba del helado de crema americana con salsa roja de frutos del bosque. Acomodar las flores en un ramo, mirar al juez de línea para ver si fue orsai (le decimos off-side, ok). En un mundo cargado y contaminado de símbolos gráficos, los detalles hacen la diferencia. Los buscamos constantemente, y los disfrutamos cuando los descubrimos, como con las fragancias de los perfumes.

Agora, ¿es así en bonsái?
Normalmente los detalles son los que transforman un buen trabajo en algo especial. Superposición de masas verdes, líneas de tronco y ramas, diseño de nebari, textura de corteza en determinados sectores, formas de jins y sharis, bordes de uros, contrastes en profundidad. Ritmos visuales que interactúan en forma coherente para dar una identidad específica (sinónimo de “caracter”), un detalle que no se puede pasar por alto.
Estos “detalles” tiene la potestad de sugerir y completar ideas, de agregar la atmósfera necesaria para que el observador se quede un rato más mirando, descubriendo algo extra, una atención de la casa.
Cuál es el momento de los detalles en bonsái, es lo que falta descubrir. El proceso de diseño admite alguna forma de organización. Podemos decir que al momento de ponernos a trabajar la acumulación de datos vía investigación empieza a mezclarse con el relevamiento sensorial (vista, tacto..) y la improntra del artista. Todo esto se resume en el primer movimiento de las manos sobre la planta, y como este accionar también genera una “historia” inmediata, la carga de información se amplia y se modifica a medida que trabajamos. Se genera más cuanto más hacemos. Así, como si no terminara nunca. El diseño se va ejecutando y se resuelven problemas a medida que aparecen. Por eso, los “detalles” se dejan para el final, justamente por eso, porque al ser una agregado de terminación nos permite utilizar estas características para enfatizar algunas formas, o como alternativa a “algo” que no nos gustó como quedó -la clásica frase “de última le hago un shari por acá... hasta acá y listo”-.
Un día vamos a dedicarnos específicamente a todo esto.

Regando en lo de Marita
Eso hacía, regaba un rato (que no es una rata macho). Repasaba en realidad, mientras hacía movimientos de contractura espasmo mental sacándome los mosquitos de encima y así evitar obligada transfusión para completar mi nivel de sangre. Así fue que pasé por al lado de un manzano en cascada con una parte grande de madera muerta sobre el lado superior. Otro árbol de Alberto. Toqué el shari que acompaña una parte grande del tronco y al sentir el “acorchado” característico de la madera sin tratar (o con ganas de una re tratado) le pedí de llevármelo para “reconstituirlo”, si se podía. Y me dejó. Y me lo llevé.

El detalle
Como hablamos de detalles, y el detalle era justamente éste detalle, tuve el detalle de tratar de recomponer el detallado del detalle (...)
En este momento es cuando empiezan las preguntas, el análisis y las posibilidades de aplicar alguna técnica que permita recuperar el efecto del “detalle”. Evito la pregunta y la respuesta sobre si un estilo colgante para un manzano es la mejor opción, sólo tratar de recomponer la madera y evitar que se erosione tan rápidamente.


Detalle 1: así estaba después de exponerla al sol para tratar de que se secara.

Detalle 2: un acercamiento. Se puede ver la madera con la textura clásica de acorchado. Madera que se desgrana si se le pasa la mano.

Detalle 3: la primer limpieza es tratando de sacar todos los pedazos podridos y que han perdido lo compactado de las fibras, que en estos ejemplares (frutales en general y áceres) la velocidad de crecimiento se traduce en un tipo de madera poco densa, ideal para ser consumida por hongos y bacterias cuando está sin la protección de la corteza.

Detalle 4: primera limpieza terminada. Siempre siguiendo las vetas existentes y evitando en todo momento de generar espacios en profundidad que corten la longitud de la fibra.

Detalle 5: un poco de fuego para quemar los restos de la limpieza y deshidratar un poco más la madera. Este es un paso importante y complicado, al quemar algunas partes la madera se carboniza y en este estado repele el agua, pero al estar tan cerca la corteza, hay que tener cuidado de que ésta sufra el calor y así podemos dañar los vasos en funcionamiento. Comprometiendo parte del labio de cicatrización existente.

Detalle 6: la profundidad de las grietas existentes ya limpias más nuevas vetas de tonos oscuros generan una sensación de contraste importante. Todo parece más profundo y viejo. Si la madera ocupara otro espacio (más grande el shari y más lejos de la corteza) se puede someterla a un movimiento de expansión y contracción de fibras, calentándolas y enfriándolas rápidamente, de esta forma se craquelan y se llenan de mini grietas que le dan un aspecto mucho más viejo.

Detalle 7: una pintada con polisulfuro para matar cualquier indicio de virus y hongos (al menos hasta donde penetre el líquido) y para darle un tono más claro en los lugares en donde no se carbonizó (que debería ser muchos más que los carbonizados).

Detalle 8: un poco de sol para que el polisulfuro (líquido de jin) actúe y una limpieza a fondo tratando de sacar el exceso de blanco y el exceso de zonas quemadas.

Detalle 9: con una esponja de acero (de las que se usan para limpiar ollas) se recorre toda la madera con suavidad, tratando de pulir las grietas SIN hacer ordinarios a los “detalles”. Esta parte es también muy importante porque un super “pulido” nos hace perder todo el trabajo anterior y si “pulimos” poco nos quedamos sin la posibilidad de alisar y convertir la zona en una repelente al agua.

Detalle 10: la disposición de las raíces es desordenada y el musgo crecido hizo pudrir algunas partes de corteza. Removemos lo que no sirve y acomodamos lo que se va a ver. Cuando son muchas las raíces a a comodar conviene hacerlo en varias veces.

Detalle 11: el frente del árbol y la limpieza de las raíces muertas, tratando de destacar más la madera.

Detalle 12: uno de los costados donde se pueden observar algunos sectores profundos que se transforman en ideales para el musgo, que se lleva consigo a la corteza.

Detalle 13: las raíces del detalle 10 limpias y ordenadas. Habría que descruzar algunas otras, lo vamos a hacer en etapas.

Detalle 14: el detalle 12 ordenado y limpio.

Detalle 15: el frente y su nuevo orden y limpieza.

Detalle 16: una vez terminada la limpieza del nebari, y del ordenamiento de algunas raíces, del secado y pulido de la madera llega el momento del aceite. Un poco de aceite de lino impermeabilizará a la madera y le dará un tono parecido (mucho) al de la especie en la naturaleza.

Detalle 17: una vez aceitada la madera queda protegida de la acción del agua.

Detalle 18: este proceso es necesario repetirlo siempre en verano (o en la estación de calor en la que se pueda) para que el aceite se impregne y la madera pueda pasar la época del otoño y el invierno lo más protegida posible. Siempre la madera se deteriora, nosotros sólo podemos alargar este proceso mientras disfrutamos de su textura.

Un no detalle, el manzano.



Y este: un detalle final
video


lunes 28 de diciembre de 2009

Los de 5 Minutos, muchas veces. El Alepo de Alberto

- El secreto son los de 5 minutos, los Mini Dart Goby, al comprarlos te da 2 xp, y a los 5 minutos los vendés, y te dá 6 xp. Apenas crecen los vendés, y vuelta a empezar. Pensá, 40 peces x 2 son 80 xp más 40 x 6 son 240 xp más los 80 de antes, 320 xp en 5 minutos, si lo haces... 8 veces por hora son 2560 xp!!

(La calidad de imagen del Skype no permitió que Zezao pudiera ver mi ceja izquierda levantada y mi ya clásica mueca de “de qué me estará hablando?”), respondí con un también clásico -Aaah!, ahí se dió cuenta, fue en el Aaaah! que se dió cuenta que lo mio no era contar peces saltando una cerca para dormirme, -prueba, prueba me repitió, -mira como avanza Rock con este truco... mientras se babeaba siguiendo el lento menear de los Blue Spot Grouper, pensar que Karim le presentó el juego un mes antes, en su visita a Curitiba.
Probé el coso este de los pescaditos, y el vicio se aprovechó de mi gen Pipo Pescador.


Los Mini Dart Goby, me dijo, los de 5 minutos

-Varias veces, los de 5 minutos

-Y vecinos, junta vecinos, cuantos más tengas, más posibilidades de conseguir cosas...
Eso hice, me puse a invitar amigos para que sean mis vecinos de Fishville. Es fácil, voy a lista de amigos, elijo los que masomenos imagino puedan jugar a esto, y los invito. Amigos de Facebook, una comunidad enorme que nos agrupa como el viento a las hojas secas. Mirá todos los que somos.... y encima hacemos bonsái! Al rato de ver fotitos me asaltó una duda... ¿y cuándo se ponen a jugar? entre el trabajo, la familia, los bonsái... ¿cuándo nos ponemos...?, encima me dijo muchas veces con los de 5 minutos... no voy a poder. Lo dejo para cuando tenga un rato un poco más largo que los 10 minutos de recreo que me tomo cuando necesito 10 minutos de recreo.

El Alepo de Alberto
Durante la pre-producción del Manual del Bonsái fuimos al vivero de Hirata-san para sacar algunas fotos de él y de sus plantas, y como pasa casi siempre, cuando alguien se entera que hay excursión, se anota. Asi llegamos a la casa de Toshio junto con Marita y Alberto Andreoli. Después de algunas fotos empezamos el ritual del anciano zen con la cesta de arroz en la espalda, y doblados paralelos al piso íbamos revisando nebaris, líneas de troncos y estado de salud de los tantos alepos que tenía (y es una lástima) Hirata-san. Levantarnos, preguntarle cuando valían, escuchar el precio después de la tos con carraspera y casi en secreto, el silencio que permite calcular cuánto podemos gastar, y vuelta a empezar. La pose del anciano y el arroz de nuevo. Los dos pasamos por el mismo lugar, los dos vimos el mismo árbol, sólo que yo no seguí buscando y me quedé con el de la lata rota que hacía de maceta, Alberto masticó la bronca y se llevó el que estaba en frente, con una maceta redonda roja, tan vieja como el anciano del arroz.

El del tronco curvo y lata de maceta me lo traje a casa, el otro se lo llevó Alberto.

Un tiempo después Pedro Morales visitaba nuestro país, en el marco del Bonsái Matsuri (creo que 2005) y dentro de todas las plantas disponibles, eligió la de Alberto diciendo que cada vez que podía, y el clima de los países que visitaba lo permitía, trataba de trabajar sobre coníferas, esgrimiendo una creible saturación en la poda y alambrado de ficus.

Fishville ----> Alepo ----> Poda ----> Alambre ----> Y nuevamente Fishville
-Sergio, te voy a traer el Alepo que trabajó Pedro para que me lo arregles, algunas ramas se murieron y hay que alambrarlo de nuevo. Fijate de cambiarle el frente, pero no lo podes (de podar) ¡NI le saques los jins! Después, cuando vuelva (de su viaje) lo terminamos juntos. Fue claro, pero...
Lo llevé a casa y traté de sacarle las cochinillas que adornaban las agujas con onda navideña, Alberto había hecho algo parecido arrancando todo lo enfermo, pero en esta época no es muy aconsejable, así que quedó medio vacío de agujas... ok, ok, mejor medio lleno de espacios negativos :)
Prendí la compu, puse el alepo en la mesa de trabajo (que está al lado de la compu), entré a Facebook, giré el árbol, entré a Fishville, puse unos tacos para cambiar el ángulo de plantado. Los de 5 minutos, me dijo... me abrí una Quilmes bien fría que se salvó de explotar en el freezer y me dispuse al desafío, peces de 5 minutos y rediseño del alepo de Alberto. ¡El mejor menú para terminar el año!


El árbol después de unos años de haber sido trabajado por Pedro, con la copa salvaje. Busqué pero no encontré la foto de como el maestro lo había dejado.

Buscando una línea de tronco más atractiva, este parecía un buen frente, se hacía muy alto, el jin largo (la 1er rama muerta) quedaba para atrás, pero pensé que cuando venga lo podríamos acomodar.

Había que compactar un poco para que no se desconectara tanto la primera mitad del árbol, jugar con las posibilidades de los jins y la corteza, que está buenísima.

Un poco de limpieza de la madera muerta ya dejaba disfrutar de los contraste: lo claro contra lo obscuro, lo liso contra lo rugoso de la corteza.

En la ex espalda del árbol había un grupo de pequeños jins que quedaron con la marca del corte que seguramente Pedro les hizo.

Y un labio de cicatrización muy interesante.

Un poco de trabajo para que parezcan más naturales.

Y empezó la compactación. La idea era comprimir el tronco siguiendo las curvas que ya trae, darle dinamismo (controlado) al último tercio mientras que pensaba dónde acomodar las ramas, ojo, sin podar ninguna, sin sacar los jins, sin... sin.. sin... Iba por mi novena cosecha de peces de 5 minutos, aunque la verdad, entre nosotros, los dejaba crecer más....

La altura ya había bajado casi 15 cmts (sin podar, sin cortar), otra tanda de peces. Ya van como 3 horas entre Fishville y pino, y no queda más cerveza...

Terminé usando otros peces, a medida que el árbol me tomaba más tiempo iba eligiendo peces que tardaran más. Ya estaba la cena y el alambrado y acomodado de las ramas... casi. Habrá que esperar a que llegue de su viaje y “sugerir” algunos cortes para hacer la copa un poco más despojada, aunque teniendo en cuenta la sanidad del árbol esperaría a que una nueva brotación interna nos ayude con la elección.

Año nuevo. Y van...
Tenía otro post, una que se llama Porno Bonsái, que habla de lo que somos capaces de hacer por un segundo de fama. Pero Daniel Daza, de Chile, me enseñó otra forma posible, una que alguna vez fue la misma con la que empecé esta locura. Todo decanta, hasta la más rica tierra se degrada y hay que cambiarla cuando ya no es útil.
Cada chancho en su teta es la forma de mamar, frase del Viejo Vizcacha.
Lo que necesitamos está siempre cerca, y dejarse llevar (carretear como dice el Flaco Traverso) es necesario para saber si tenemos el control de la situación.

Según las antiguas tradiciones, abrazar un árbol permite el intercambio de energías, aunque la verdad a ellos tres eso mucho no les importa.


Feliz año para todos, feliz cumple Alejandra.

jueves 17 de diciembre de 2009

International Lo - - - - - - - - - > Ming Hsuan Lo en Argentina

El sabio no enseña con palabras, sino con actos, dijo alguna vez Lao-Tsé.
A ver... mostrame y dejá de hablar que no te entiendo nada, decía mi abuelo.

Ming Hsuan Lo, artista taiwanés, nada de castellano. Una de esas demos en la que es muy importante mirar, porque las palabras vienen traducidas y a veces lo conceptos se modifican un poco. Conocí personalmente a Lo en Puerto Rico, durante la 6ta Convención Mundial, y ya venía aplicando su método de cut and grow para darle textura a los troncos y ramas de ficus, en ombúes (yo en ombúes), por eso cuando le estiré la mano para saludarlo y él se me acercó para darme un mini abrazo después del City tour del viernes guiado por Marita y Liliana, comprendí que las palabras, casi siempre.... sobran.

El vivero Wu viene haciendo modificaciones en relación con poder brindar un mejor lugar para encuentros y talleres, eso lo llevó a ampliar su viejo taller y convertirlo en un salón para 60... 70 y pico de personas. Un poco más también.
Una alternativa necesaria a otros lugares tradicionales del circuíto del bonsái argentino, que se reducen a dos.
Un sábado frío y lluvioso, un domingo a pleno sol. El salón lleno, algunos parados afuera.
Y la sensación de que todos nos ponemos más dóciles y gentiles cuando el invitado es internacional, y extranjero, claro. ¿Será lo que Fidel Nadal llama International Love?


Los dos de Taiwan, Wu y Lo,y la constante sensación de orgullo de verse trabajar juntos tan lejos de casa. Buena cantidad de público apoyando la iniciativa de Wu.

A modo de presentación, un video de Taiwan con un slogan que sonaba a Tierra para soñar, creo.

Este banner está ahora colgado en el estudio de Mr. Lo.

Liliana, Esther, Hugo y amigos del bonsái argento.

¿Gemelos?

Pablo promueve a sus alumnos en todo momento, esta vez le toca a Gisela.

Si... gemelos

The Lo Style (siempre sonriente).

La primer planta con la que trabajó fue este ficus, con bastantes raíces aéreas.

Un análisis de estructura, algunos consejos de poda y cultivo.

Mientras se defoliaba la planta, Mr. Lo mostraba imágenes de su sistema para agregarle “accidentes geográficos” a la estructura de troncos y ramas principales.

No, no está llamando a seguridad, es Augusto, traductor, sonidista y administrador general del evento. El hijo de Wu.

Cada imagen era explicada, adelantándose al trabajo que se haría sobre el ficus.

Chistes en taiwanés, preguntas al público, experiencias y anécdotas hacen de Mr. Lo un demostrador muy cómodo de poder seguir.

Con riguroso sistema de control fotográfico, una serie de trabajos pudieron ser analizados.

Era el tiempo de la poda, estructura (que mucho no se modificó), análisis y propuesta.

Marita junto a Daniel Daza de Chile analizando uno de los frentes posibles.

Los por qué de uno u otro frente, siempre con el público participando.

Daniel arriesgando una idea.

Un trabajo de diseño de raíces tratando de hacerlas crecer en lugares determinados para conseguir volúmenes francos y texturas definidas, poda de las poco viables y siempre sellando los cortes con pasta selladora.

La revista Bonsái puntoar acompañando.

Daniel y la revista 11 de Bonsái puntoar, en la que Mr. Lo es el personaje presentado junto con sus trabajos más destacados.

Wu y sus participaciones fueron muy apropiadas, un estilo de trabajo en bonsái que se nota se enseña en Taiwan, y que no se modifica aunque estés a 19000 kilómetros de distancia.

Clavos, palitos, pedazos de alambres, todo sirve para dirigir las raíces.

Una técnica muy interesante: para incentivar a las raíces a crecer sin salirse del lugar en donde fueron puestas, utiliza papel de diario mojado que permite meterlo a presión en los huecos, moldeando al mejor estilo Art attack!

Una bolsa de polietileno negra para mantener la humedad y la oscuridad (recordemos el fototropismo negativo de las raíces y el hidrotropismo positivo) (esa mueca no es necesaria... te vi). Para terminar le pone unos ladrillos para mantener la temperatura lo más alto posible.

Momento social, ¡la comida!

Momento social II, ¡la comida!

Segundo turno del sábado, alambrado y posicionamiento de ramas.

Mr. Lo trajo mucho material visual que compartió con todos.

El Cut & Grow (cortar y dejar crecer) es un método muy usado en Taiwan. Y en el vivero Wu.

Un Mora (Morus nigra) que se utilizó para explicar el cut & grow.

Un Celtis a punto de ser podado.

Marita, fiel a su vocación, no le esquivó a la posibilidad de ser maestra por un rato.

Otro Celtis de la colección de Wu modificado (bastante) por Mr. Lo.

Marcelo, un asistente de lujo. Encargado del video.

La primer mora terminada.

La segunda en la mesa.

La segunda casi terminada.

Para terminar un junípero que Mr. Lo decidió trabajarlo al estilo de los junípero de alta montaña de Taiwan. El colaborador, Mr. Buti.


Limpieza de corteza y de ramas muertas, secas y cruzadas.

Advirtió que un trabajo como el que empezaba llevaría como 4 ó 5 horas. Sólo contaba con 2.

Para doblar las gruesas ramas (situación que consideró como de nivel básico para cualquier estudiante novel en Taiwan) utilizó cinta de goma.

La felicidad hecha bonsái.

Tensores, alambres varios, cinta y la velocidad de trabajo no impedía hablar con la gente.

Wu observaba el “estilo junípero de alta montaña taiwanés”, que es (creo) con ramas largas simulando estar aplastadas por mucha, mucha, mucha nieve.

Final del trabajo y un saludo muy especial. ¡Gracias a los dos!


Mr. Lo, una persona muy amable y dispuesto a compartir sus conocimientos. Siempre con su sonrisa hace que todo sea más fácil. Creo que su forma de trabajar sonriente for ever es, tal vez, la mejor enseñanza que puede dejar.

International Lo
video

International Love