""

miércoles, 26 de diciembre de 2007

Monólogo de fin de año

Pensaba en no escribir.
Han pasado tantas cosas en este año que me dije -no escribas, te vas a meter en quilombos.
Pero me dieron ganas de hacer un repaso, como un recuento de este 2007, desde el inicio del taller de los jueves hasta el brindis de fin de año.
Año raro. Agitado, pero no mucho.
Con un evento principal como fue el Matsuri, hasta muestras como la de Damián Carlini en Rosario o la de La Bancaria en Buenos Aires entre muchas otras. Buenas muestras, buenos trabajos. El nacimiento de la revista Bonsái puntoar y de varios blogs, entre ellos este el bonsái argento.
La confirmación del Congreso de la FELAB en Buenos Aires, la posibilidad de conseguir en nuestro país macetas, abonos y herramientas argentinas y del extranjero.
Leido así parece que fue un gran año para el bonsái en Argentina. Sin embargo la mayoría de los mensajes de fin de año hablan de un deseo de un 2008 unidos, de dejar las peleas y diferencias de lado.
Raro.
Después del evento del Matsuri apareció un mensaje dando vuelta en los foros firmado por un tal Alejo que movilizó el mundillo nuestro de cada día. Ese mensaje fue el que me impulsó a tratar de generar un espacio en donde desmitificar, hacer más simple y tratar de mostrar que se puede hacer bonsái con más pasión que política, disfrutando lo que se hace sin pensar tanto en el que dirán. Escuché comentarios desde ”dejá de avivar giles” hasta ”encima ahora todos enseñan”. Lamenté que esa imagen que se describía en los foros fuese lo que se ve del bonsái en nuestro país.
¿Será que todos no cantamos la misma canción? ¿Me decis que me ponga en el coro y me cambias el estribillo?
Me acuerdo del foro de FENABRA. Me acuerdo que estaba bueno. Había chances de pensar en voz alta y no sólo hablar de cómo regar o de despuntar un junípero. Hasta me animo a pensar que fue la cuna de todo este movimiento internético del bonsái. De repente desapareció.
Terminemos con las cosas que desaparecen por falta de resolución, por falta de diálogo.
Seguro será un buen año para el bonsái el próximo 2008. Porque vamos en ese camino, cada uno aportando su granito de arena.
Lo que me llama la atención es la modalidad monje zen argentino, todos hablamos de wabi, todos hablamos de sabi, y me pregunto si no sería mejor hacernos cargo de lo que somos y desde ahí arrancar para adelante, es confuso hablar de humildad en un país donde el que no llora no mama. Tal vez pensar en poder ver igual cantidad de obras maestras (opus magnum) como de maestros enseñando no suene tan utópico.
Trabajar más en equipo, disfrutar entre amigos y respetar a nuestro maestros son mis deseos para el 2008. Ahora, hablemos de bonsái.

1 comentario:

MIMOZO dijo...

ES MUY LOCO TU MONOLOGO FINDEAÑERO, CREO QUE CON COSAS COMO ESTE BLOG, LA REVISTA BONSAI PUNTOAR Y HASTA LOS TALLERES DE LOS JUEVES, SE PUEDE HACER ALGO POR LA UNION Y LA LUCHA CONJUNTA DE LOS AMANTES DEL BONSAI.
ESPERO QUE SE CUMPLAN TUS DESEOS, TAMBIEN ESPERO QUE SE CUMPLAN LOS MIOS.
FELIZ AÑO NUEVO PARA TODOS