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domingo, 25 de noviembre de 2007

Cualquiera puede hacer bonsái

Está bueno, seemmm, aunque no sé…
¿Mirá esa rama?, con el lugar que tiene aca atrás, ves, yo la pongo con esto aca y le doy un poco más a esta para que baje, ¿ves?
Seemmm, igual creo, de verdad te digo (acercándose al oido del otro), me parece que se le va a morir.

Esta conversación parece una regla más de este arte, un estilo más.
Muchas veces la escuchamos mientras recorremos una muestra y en otras, participamos de algo parecido.
Más papistas que el Papa, dijo, mil millones de veces debo haber escuchado esa frase.
El tema es saber con qué regla se mide, viste, porque lo que está bien para uno, es un desatre para el otro, son todos maestros, mentedés, si al final yo hago lo que me gusta, pseee (lo miraba mientras me hablaba, no me animé en ese momento a decir nada).

Me quedé pensando y me dije, tiene razón, por lo menos, en algunas de las frases, tiene razón. Y mirando la muestra pensé que fumigar la crítica, por ahí, andaría bien, como para controlarla un poco.
Y me dí cuenta que fumigarla no, que habría que abonarla. La crítica es necesaria, construye, ayuda a abrir o destrabar formas de ver, el gran problema es saber ser permeable a ellas, asumirlas o considerarlas tal vez, a través de un proceso de osmosis espiriual (queda lindo así escrito).

Cuando se diseña se ponen en juego elementos subjetivos, la forma personal que tenemos de ver y resolver las cosas según intereses y deseos; en palabras de barrio, cuando todo eso se mezcla aparece la creatividad. Inspiración, observación, abstracción, poder de síntesis, son exprimidos al máximo sin olvidar lo previo, lo que ya guardamos como datos y que siempre aparecen haciéndonos diferentes a la hora de trabajar: la investigación, la información, la historia personal.
Tal vez sea por esto que hay tantas opiniones sobre un mismo trabajo, diferentes puntos de vistas, todos válidos, pero también es cierto, que otras de las cosas a tener en cuenta es que cuando trabajamos en bonsái lo hacemos aplicando las mismas reglas que todos conocemos, la de los maestros japoneses, por un lado, y los elementos y principios de todos arte.
Esa es la regla que mide todos los trabajos, y todos tenemos una.

Por eso este espacio.
La técnica se aprende practicando, los secretos se consiguen en internet, el “carácter” se logra con detalles apropiados, pero sentir este arte, pensarlo, es una experiencia única, que ninguna crítica jamás destruirá.

Cualquiera puede hacer bonsái.
Los elementos están sobre la mesa al alcance de la mano de todos nosotros.
Sólo hay que animarse, sin tener en cuenta tanto a esas críticas que muchas veces frenan en lugar de alentara seguir, y lograr que lo que hacemos hable por nosotros.
Trabajos con carácter. El carácter del autor, el detalle, lo distinto, el aporte.
Ese debería ser el carácter, sino, preguntale a Kimura.

1 comentario:

MIMOZO dijo...

ME RESULTA MUY INSTRUCTIVO ESTE BLOG,A PESAR DE SER UN NOVATO EN EL TEMA BONSAI, ME GUSTA PORQUE ME ENSEÑA PARTIENDO DE CERO. YO TAMBIEN CREO QUE CUALQUIERA PUEDE HACER BONSAI, SOLO HAY QUE PONERLE GANAS, AUNQUE TENGA UN CARACTER FUERTE (COMO YO). ME PASAS EL TELEFONO DE KIMURA, ES EL 9 DE LA SELECCION JAPONESA NO?