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sábado, 13 de mayo de 2017

Taller INTENSIVO sobre coníferas - Domingo 21 de Mayo

A pedido de los aficionados y profesionales del bonsái en Argentina, haremos un taller intensivo sobre coníferas en el Estudio Bonsái Argento. Serán más de 6 horas de trabajos intensivos que tendrán como eje al diseño en coníferas, alambrado, poda, mantenimiento & algunos tips que la experiencia nos ha enseñado.


No te lo pierdas, es un buen momento para empezar a ver a tus árboles como bonsái.
Y si sos de los que dan clases, la oportunidad de poder probar y ver en vivo lo que leíste en tantos libros, animate a hacer la experiencia.

Para reservar tu lugar escribinos: bonsaiargento@gmail.com

jueves, 7 de enero de 2010

Ese detalle, sumado a otros.... detalles

Si los pantalones son rayados la camisa no; si el traje es a rayas, la corbata tiene que ser lisa. Si es otoño o invierno el maquillaje de tonos oscuro va mejor. El composé que tanto se nota, que el negro adelgaza 4 kilos, muy bien la hojita de menta arriba del helado de crema americana con salsa roja de frutos del bosque. Acomodar las flores en un ramo, mirar al juez de línea para ver si fue orsai (le decimos off-side, ok). En un mundo cargado y contaminado de símbolos gráficos, los detalles hacen la diferencia. Los buscamos constantemente, y los disfrutamos cuando los descubrimos, como con las fragancias de los perfumes.

Agora, ¿es así en bonsái?
Normalmente los detalles son los que transforman un buen trabajo en algo especial. Superposición de masas verdes, líneas de tronco y ramas, diseño de nebari, textura de corteza en determinados sectores, formas de jins y sharis, bordes de uros, contrastes en profundidad. Ritmos visuales que interactúan en forma coherente para dar una identidad específica (sinónimo de “caracter”), un detalle que no se puede pasar por alto.
Estos “detalles” tiene la potestad de sugerir y completar ideas, de agregar la atmósfera necesaria para que el observador se quede un rato más mirando, descubriendo algo extra, una atención de la casa.
Cuál es el momento de los detalles en bonsái, es lo que falta descubrir. El proceso de diseño admite alguna forma de organización. Podemos decir que al momento de ponernos a trabajar la acumulación de datos vía investigación empieza a mezclarse con el relevamiento sensorial (vista, tacto..) y la improntra del artista. Todo esto se resume en el primer movimiento de las manos sobre la planta, y como este accionar también genera una “historia” inmediata, la carga de información se amplia y se modifica a medida que trabajamos. Se genera más cuanto más hacemos. Así, como si no terminara nunca. El diseño se va ejecutando y se resuelven problemas a medida que aparecen. Por eso, los “detalles” se dejan para el final, justamente por eso, porque al ser una agregado de terminación nos permite utilizar estas características para enfatizar algunas formas, o como alternativa a “algo” que no nos gustó como quedó -la clásica frase “de última le hago un shari por acá... hasta acá y listo”-.
Un día vamos a dedicarnos específicamente a todo esto.

Regando en lo de Marita
Eso hacía, regaba un rato (que no es una rata macho). Repasaba en realidad, mientras hacía movimientos de contractura espasmo mental sacándome los mosquitos de encima y así evitar obligada transfusión para completar mi nivel de sangre. Así fue que pasé por al lado de un manzano en cascada con una parte grande de madera muerta sobre el lado superior. Otro árbol de Alberto. Toqué el shari que acompaña una parte grande del tronco y al sentir el “acorchado” característico de la madera sin tratar (o con ganas de una re tratado) le pedí de llevármelo para “reconstituirlo”, si se podía. Y me dejó. Y me lo llevé.

El detalle
Como hablamos de detalles, y el detalle era justamente éste detalle, tuve el detalle de tratar de recomponer el detallado del detalle (...)
En este momento es cuando empiezan las preguntas, el análisis y las posibilidades de aplicar alguna técnica que permita recuperar el efecto del “detalle”. Evito la pregunta y la respuesta sobre si un estilo colgante para un manzano es la mejor opción, sólo tratar de recomponer la madera y evitar que se erosione tan rápidamente.


Detalle 1: así estaba después de exponerla al sol para tratar de que se secara.

Detalle 2: un acercamiento. Se puede ver la madera con la textura clásica de acorchado. Madera que se desgrana si se le pasa la mano.

Detalle 3: la primer limpieza es tratando de sacar todos los pedazos podridos y que han perdido lo compactado de las fibras, que en estos ejemplares (frutales en general y áceres) la velocidad de crecimiento se traduce en un tipo de madera poco densa, ideal para ser consumida por hongos y bacterias cuando está sin la protección de la corteza.

Detalle 4: primera limpieza terminada. Siempre siguiendo las vetas existentes y evitando en todo momento de generar espacios en profundidad que corten la longitud de la fibra.

Detalle 5: un poco de fuego para quemar los restos de la limpieza y deshidratar un poco más la madera. Este es un paso importante y complicado, al quemar algunas partes la madera se carboniza y en este estado repele el agua, pero al estar tan cerca la corteza, hay que tener cuidado de que ésta sufra el calor y así podemos dañar los vasos en funcionamiento. Comprometiendo parte del labio de cicatrización existente.

Detalle 6: la profundidad de las grietas existentes ya limpias más nuevas vetas de tonos oscuros generan una sensación de contraste importante. Todo parece más profundo y viejo. Si la madera ocupara otro espacio (más grande el shari y más lejos de la corteza) se puede someterla a un movimiento de expansión y contracción de fibras, calentándolas y enfriándolas rápidamente, de esta forma se craquelan y se llenan de mini grietas que le dan un aspecto mucho más viejo.

Detalle 7: una pintada con polisulfuro para matar cualquier indicio de virus y hongos (al menos hasta donde penetre el líquido) y para darle un tono más claro en los lugares en donde no se carbonizó (que debería ser muchos más que los carbonizados).

Detalle 8: un poco de sol para que el polisulfuro (líquido de jin) actúe y una limpieza a fondo tratando de sacar el exceso de blanco y el exceso de zonas quemadas.

Detalle 9: con una esponja de acero (de las que se usan para limpiar ollas) se recorre toda la madera con suavidad, tratando de pulir las grietas SIN hacer ordinarios a los “detalles”. Esta parte es también muy importante porque un super “pulido” nos hace perder todo el trabajo anterior y si “pulimos” poco nos quedamos sin la posibilidad de alisar y convertir la zona en una repelente al agua.

Detalle 10: la disposición de las raíces es desordenada y el musgo crecido hizo pudrir algunas partes de corteza. Removemos lo que no sirve y acomodamos lo que se va a ver. Cuando son muchas las raíces a a comodar conviene hacerlo en varias veces.

Detalle 11: el frente del árbol y la limpieza de las raíces muertas, tratando de destacar más la madera.

Detalle 12: uno de los costados donde se pueden observar algunos sectores profundos que se transforman en ideales para el musgo, que se lleva consigo a la corteza.

Detalle 13: las raíces del detalle 10 limpias y ordenadas. Habría que descruzar algunas otras, lo vamos a hacer en etapas.

Detalle 14: el detalle 12 ordenado y limpio.

Detalle 15: el frente y su nuevo orden y limpieza.

Detalle 16: una vez terminada la limpieza del nebari, y del ordenamiento de algunas raíces, del secado y pulido de la madera llega el momento del aceite. Un poco de aceite de lino impermeabilizará a la madera y le dará un tono parecido (mucho) al de la especie en la naturaleza.

Detalle 17: una vez aceitada la madera queda protegida de la acción del agua.

Detalle 18: este proceso es necesario repetirlo siempre en verano (o en la estación de calor en la que se pueda) para que el aceite se impregne y la madera pueda pasar la época del otoño y el invierno lo más protegida posible. Siempre la madera se deteriora, nosotros sólo podemos alargar este proceso mientras disfrutamos de su textura.

Un no detalle, el manzano.



Y este: un detalle final



viernes, 10 de abril de 2009

Sintético repaso -a este ritmo me hago viejo antes que mis árboles-

A veces me pasa, a veces tengo mil millón cosas en la cabeza que me hacen retrasar en muchas otras, y si bien este post tratará de ser un repaso general sobre las proporciones, me ha llevado más tiempo que si lo hacía desde semilla. Y hoy, luego de tratar de encontrarle la vuelta a un junípero con un presunto ataque de Phitospora, me puse a terminarlo.

Todos para uno, ¿uno para todos?
Al momento de buscar con qué tipo de planta poner en praćtica todo lo anterior (línea, punto focal, proporciones y silencios) se me ocurrió que una forma de hacerlo más evidente era utilizando pequeñas plantas, en donde las medidas son más difíciles de calcular a ojo, donde todo parece más apretado y con muchas posibilidades de parecer que nada se respeta.
Tres olivos que vinieron como souvenir de alguna recolección de otro olivo mucho más grande.

Los tres a la final
Desparejos, con “puntos focales” bien distintos, estos tres olivos ya tiene un año y medio haciéndome compañía en el estudio; aprovecharon la libertad de crecimiento y se estiraron lo más posible. Hasta ahora.

Los tres olivos. Tres características diferentes de línea de tronco. Mismo patrón de crecimiento.

Olivo N˚ 1 -Análisis visual-
Dueño de un tronco largo, suavemente ondulado y con muy pocas marcas transformables en punto focal, esta planta presentaba una división de ramas muy alta en relación al ancho del tronco, sin nacimientos en las posiciones ideales según los tercios. En estos casos, en los que las ramas no nacen de los lugares ideales, se trata de poner el “verde” en el lugar que corresponde, bajando las ramas.

El tronco largo y las ramas que nacen todas muy juntas y altas.

Un alambrado del tronco permite darle algo de movilidad como patrón a repetir ante la necesidad de bajar ramas, se busca en todo momento encontrar un módulo de posible repetición (esta vez ante la necesidad de doblar hacia abajo ramas altas se trata de repetir ese doblez también en el tronco).

La línea del tronco se continúa en las ramas.

Las ramas bajan hasta posicionarse en las zonas que corresponden según la separación del total del alto en tercios.

Las posiciones indicadas por el número áureo, aún en una planta de 8 centímetros de alto. Se puede ver como la primera rama, que nace mucho más arriba, pasa a ocupar con su masa de verde el lugar que corresponde a una primera rama, al final del primer tercio.


Olivo N˚2 -Análisis visual-
Este otro ejemplar, si tiene un punto focal bien marcado, las características del tronco, corto y con madera muerta, obligan a un diseño que realce esta zona.

Detalle del tronco con la madera muerta.

Una semicascada formal (con corona) podía funcionar.

Cuando las plantas son jóvenes se puede utilizar una rama larga para dibujar el recorrido de la línea del futuro tronco, lo único es recordar que diseños basados en una sola rama debe ser muy cuidados a la hora de modelarlos. Si se muere esa rama, se cae el diseño.

Los tercios y las ramas invadiendo algunos sectores que no le corresponden. En estos casos (los tres) las plantas fueron diseñadas sabiendo que las posibilidades eran escasas. Eso lo hacía más interesante.

Seis centímetros en semicascada.


Olivo N˚3 - Análisis visual-
Con una línea de tronco interesante más un shari natural, esta planta de 9 centímetros de alto fue la que más me atrajo, y si bien también las ramas era altas, la sensación de armonía parecía estar más fácil de descubrir.

Detalle del shari natural.

Si bien me daban muchas ganas de hacer un mini azotado, me decidí por un moyogi resaltando las curvas.

El ángulo de plantado modificaba la altura de las masas verdes, estéticamente mejoraría inclinando el plantado hacia la derecha, pero perdería el espacio negativo que se forma y que justifica la aparición de la primera rama larga hacia la izquierda.

La relación ramas-tercios. El largo extra de la primera rama trata de balancear los pesos visuales a ambos lados del tronco.

Nueve centímetros y la división armónica de ramas.

Palabras finales
He tratado de compartir en forma sintética una parte del método de diseño que utilizo cuando proyecto diseños en las plantas. Debo reconocer que no siempre mido o calculo la posición de cada rama, son los ojos los que me avisan que algo anda mal, muy, muy raramente agarro una regla y me fijo por cuánto equivoqué las medidas. Y muchas veces dejo las cosas “fuera de medida”. Imagino la cara que estas poniendo ahora, diciendo:“-este enfermo se la pasa explicando cómo calcular y ahora me dice que no calcule”. Esa es la idea, tener bien incorporados los principios y los elementos para que a la hora de trabajar no sean un limitador de creatividad sino un soporte de armonía constante.
Un antes y un después de tres palitos que no superaban los 14 centímetros.

Antes

Después

Lazlo Moholi-Nagy, aquel fotógrafo de la Bauhaus, pregonaba que era necesario ser íntegro a la hora de diseñar, saber de todo, de lo más posible y especializarse en algo. Saber de todo no para hacer de todo, sino para entender que aún en el desarrollo de la tarea específica interactúan muchos otros elementos que no se pueden desconocer.

PD: por ser plantas pequeñas y por la época del año, no pude utilizar las macetas con la profundidad correspondiente según el ancho del tronco.

domingo, 22 de febrero de 2009

Proporciones -diseño cuarta parte-

-Traeme la regla, la larga de metal si; que a dónde voy con una regla y una tijera... a podar corazón, a podar.

Proporción, en diseño, es la hermana de armonía. Armonía la organizadora de la fiesta (que fantástica fantástica esta fiesta).
¿Qué hace que un bonsái sea proporcionado? La relación entre los elementos que lo conforman (nebari, tachiagari, ramas, hojas, flores, frutos) y los elementos que lo rodean. Y cuál es la medida o regla que permite que estas relaciones sean armónicas a nuestros ojos, justamente esa, la medida humana, que es la medida de la naturaleza. Lo loco es que estamos acostumbrados a ver “organizaciones” armónicas, y aun así necesitamos de una regla para saber como hacer lo que la naturaleza hace sin regla ni cálculo alguno, sino por economía de recursos.
Este debe ser, sin dudas, uno de los secretos mecánicos de la belleza del bonsái que al interactuar con el artista conlleva a producir una obra de arte.

La proporción áurea
Al comienzo de nuestros caminos en el bonsái hemos escuchado que si tomamos a un bonsái como un todo y dividimos su altura en tres tercios, podemos generar “sectores” específicos en sus funciones. Primer tercio para destacar el nebari, segundo tercio para determinar nacimientos de primera rama, segunda rama, rama de fondo y el tercio final para la copa. Cuanto más alta la planta, más grandes los “sectores” y viceversa.
Esta forma de dividir en tercios tiene su explicación occidental a través de la proporción áurea, descripta por primera vez por Marco Vitruvio, recordado como el padre de la arquitectura.
La proporción áurea es la división armónica de una recta, de tal manera que el segmento menor es al segmento mayor como éste es a la longitud total de la recta. (Acá irían los cri-cri-cri de Eduardo Cujó).
Platón decía que era imposible combinar bien dos cosas sin una tercera, y para explicarlo, Vitruvio desarrolla este acuerdo entre medidas planteando la sección aúrea (relación entre los lados largos y cortos de un rectángulo y su diagonal). El resultado: el número áureo.


Transformando este gráfico en fórmulas matemáticas podemos decir que: a+b sobre c = a sobre b, o podemos decir que: a al cuadrado = a + b, y la solución es: a = b + raiz_cuadradra_de 5 sobre 2 que es igual a 1,6180339....

Ahora ¿cómo se relaciona esta proporción netamente matemática con la naturaleza? para eso tenemos que conocer a Fibonacci.

Leonardo de Pisa y los conejos locos
Nacido en 1775, hijo de un mercader italiano y criado por moros que lo llevaban consigo cuando comercializaban con la cultura árabe, lugar de donde adoptó la numeración arábiga, Fibonacci, como es conocido, planteó una fórmula para conocer la forma de crecimiento del capital de una persona y lo hizo a través de un problema de.... conejos.
Teniendo en cuenta que se parte de una pareja de conejos adultos que tardan un mes en tener otra pareja de conejos que también tardarán un mes en tener cría, ¿cuántos conejos tendremos en un año?
Primer mes 1 pareja nueva (1pn), segundo mes 1 pareja adulta (1pa), tercer mes 1pa+1pn (1 pareja nueva, cría de la pa), el cuarto mes 1pa+1pn+1pa (la adulta tiene una nueva pareja y la nueva del mes pasado se hace adulta), quinto mes 1pa+1pn+1pa+1pa+1pn, el sexto mes 1pa+1pn+1pa+1pa+1pn+1pa+1pn+1pa.
La relación se da sumando el número próximo con el próximo anterior: primer mes 1, segundo mes 1, tercer mes 2 (1+1), cuarto mes 3 (2+1), el quinto 5 (3+2), el sexto 8 (5+3), el séptimo 13 (8+5), el octavo 21 (13+8), el noveno 34 (21-13), el décimo 55 (34+21), el undécimo 89 (55+34) y el duodécimo 144 (89+55).


Los números de la secuencia de Fibonacci se encuentran en gran cantidad de elementos que nos rodean y más que nada en la naturaleza, desde la cantidad de pétalos de las flores hasta la disposición de las semillas en una flor de girasol, desde la forma de crecer de un brote nuevo hasta la disposición de los bronquios en el pulmón. Lo interesante de esta secuencia es que cuanto más avanzamos en ella y utilizamos los números sumados, por ejemplo 89=55+34, y los dividimos entre sí, 55/34, el resultado es 1.61764, un número muy aproximado al áureo.

Ahhhhhhhhh, no entendí nada
Un cálculo matemático relacionado con la armonía y una secuencia de números con fines “comerciales” que terminan en el mismo resultado. El número divino se lo llama justamente por eso, por estar en todos lados y aunque no lo pensemos, ahí está. Y si está en la naturaleza está en nosotros, y los ojos (que están en nuestros cuerpos) acostumbran ver tanto lo realizado por la naturaleza como lo hecho por el hombre. Las proporciones naturales se aplican en casi todos los elementos realizados por el hombre, desde la música hasta la arquitectura y “armonizan” con la memoria visual que llevamos dentro. Por eso nos hace ruido cuando vemos algo raro, fuera de proporción. Inmediatamente buscamos referenciarlo con algo, un elemento “proporcionado” que lo rodee y que haga entrar a lo no proporcionado en proporción.
Utilizando estos cálculos podemos potenciar la armonía de un bonsái, colocando las ramas en las zonas establecidas por los resultados matemáticos que llevarán al observador a sentirse cómodo visualmente abriéndole los ojos para recibir el mensaje del artista (mensaje que también debe ser claro).

Los orientales no hacían cálculos de este tipo, sino que las relaciones entre los elementos que conforman cada estilo fueron captadas por la observación directa de la naturaleza y luego desarrolladas hasta llegar a puntos del dragón, y armonías varias con multiplicaciones de unidades específicasy connotaciones religiosas-filosóficas.
Los occidentales necesitamos de un frío cálculo matemático para ponerle nombre a lo que la naturaleza nos enseñaba (aunque como muestra la historia fue un poco coincidencia). Igualmente la proporción áurea, como las leyes de las armonías orientales no son más que herramientas necesarias de aprender y practicar para que a la hora de trabajar no sean tenidas en cuenta, porque sólo hay que seguir lo que el ojo indica, un ojo muy acostumbrado a ver proporciones armónicas.


El hombre de Vitruvio, Leonardo Da Vinci aplica el cálculo de Marco Vitruvio al cuerpo humano

PD. Para la próxima estas proporciones aplicadas a un bonsái famoso y cómo aplicarlas a uno de nuestra colección.

lunes, 5 de enero de 2009

Kimura vs. Kobayashi

Haz lo que yo digo, no lo que yo hago

Despejando X- La proporción moderna
Resulta ser que gran parte de nosotros, la generación “Naka”, estamos acostumbrados a usar unos cálculos para saber en qué lugar deben estar las ramas y hasta dónde de altura deberían tener nuestros árboles. Técnicamente se multiplica el ancho del nebari por (voy a ser generoso) 6, 7 y hasta por 8. Es decir, un árbol con un nebari de unos 3 cmts. de ancho debería (...) medir de alto entre 18 y 24 cmts. A partir de allí se puede aplicar la secuencia de Fibonacci o el cálculo del número áureo para saber la posición de las ramas (vale aclarar que no es necesario que la rama nazca en ese lugar, si que el verde esté en ese lugar).
Un día, vino Kimura y dijo: -querido mundo del bonsái, resulta ser que probando me dí cuenta que la armonía se concentra y se disfruta mucho más si utilizamos una proporción 1x2 y si te sobra paño, 1x3 (aunque yo también dudo que haya dicho paño). Y empezó a hacer obras en donde lo importante no es solamente la armonía de las medidas (detalle que acentúa el ritmo lineal) sino que utiliza un conjunto uniendo la línea, la textura y los contrastes como principal punto focal.

Ahora... el destino, que es bastante bicho, me dió la oportunidad de poder estar presente en las demos de dos número 1, Kimura y Kobayashi, ambos ganadores de la Kokufu-Ten. Los dos con diseños parecidos, pero muy distintos al momento de los detalles de terminación y en la aplicación de la técnica.
Dos “modernos” que al momento de hacer una demo son tan profesionales que dependiendo del público principalmente, del tiempo y de sus ganas son capaces de volver a la fuente del bonsái tradicional y dejar lo moderno para los floggers.

Mr. Kimura y un Taxus

Corría el año 2003 cuando Masaiko Kimura visitó Buenos Aires, organizado por la ex Asociación de bonsái de la Ciudad de Buenos Aires realizó 3 demostraciones y se comió dos empanadas en Bonsai Studio.

Un Taxus de unos 80 cmts de alto fue víctima de la primer demo.

El análisis de la estructura, la línea verde es la mitad de la altura, las dos color lila los dos tercios nakanianos.

Kimura se deshizo de todas las ramas que ocupaban el primer tercio y dejó sólo aquellas que repetían el módulo de diseño principal, tramos rectos de líneas fuertes sin grandes curvas, el verde lejos del tronco.

El trabajo terminado, líneas rectas, bastantes paralelas entre sí. Una silueta general marcada por los niveles bien definidos, ahora... ¿no está muy alto para ser un Kimura 1x2 ó 1x3?

El diagrama con la ley de la armonía de los tercios y una multiplicación de 1 x 6. Políticamente correcto. ¿Por qué arriesgarse en una demo?

Utilizando la regla 1x2 ó 1x3 lo de arriba de la línea blanca sobra y debería hacer una diseño mucho más compacto, perdiendo conicidad y modificando las ramas para acercar el verde al tronco, debiendo trabajar la madera de la base como punto focal. Mucho para una demo.
¿Mucho para una demo? Ideal para hacer un ejercicio en casa.


Mr.Kobayashi y un Junípero

Buenos Aires, noviembre de 2009, Kunio no comió empanadas en Bonsai Studio.

La silueta pomposa del junípero, mucho abono (aunque escuché por atrás que su forma se debía al flan mixto). Mucho verde. Normalmente cuando hay tanto follaje se pierde la brotación interna quedando ramas largas, nuevamente el verde lejos del tronco.

El esquema del árbol, educado con una primera rama muy larga, presentaba un nebari importante y muchas ramas, se podía hacer un 1x2 o 1x3.

Al tener tanto verde en las puntas tan lejamas, Kobayashi prefirió (muy astutamente) un estilo colgante con el que pudiera justificar los largos, enderazar las ramas para repetir el patrón del tronco (muy parecido al taxus) y transformar un manchón de tinta en un ideograma japonés.

Nótese la forma sutil de romper con el paralelismo de las ramas controlando el balance con la zona de madera muerta. Otro detalle importante es que en los estilos colgantes se trabaja con dos dimensiones en forma más intensa, dejando la profundidad a cargo del plantado y su maceta.

Con el sistema moderno todo lo que está por encima de la línea gruesa blanca se tendría que ir, un diseño alternativo sería un inclinado 1x3.

Entonces...
Dos maestros internacionales del calibre de Kimura y de Kobayashi trabajaron sistemas parecidos en demostraciones separadas por cinco años. Dos revolucionarios del bonsái tradicional (más uno que otro) trabajando en forma tradicional.
¿Está mal?, ¿está bien?
Ver el árbol en 3 segundos. ¿Tardaron los dos 3 segundos?
¿Kimura o Kobayashi?
La lección es clara. Las reglas están, son herramientas, sólo eso. No atan ni destruyen la creatividad. A nadie se le ocurrió medir ni preguntar, y si por acaso hubiese alguien al que se le ocurrió hacerlo tuvo la magnífica idea de ver como la exquisitez puede negociar con las frías reglas. Mirar, disfrutar y se podía, una de carne cortada a cuchillo.