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domingo, 14 de marzo de 2010

Dicen

Tendría que hacer las cosas cuando corresponde hacerlas.

Las cosas pasan cuando tienen que pasar” decía la pintada en la camioneta que explotaba de cajones con verduras del Mercado Central, la debo haber leído como cuatrocientas veces mientras entre cada parpadear la luz se comía al sueño que como buen “okupa” peleaba por quedarse en mis ojos. Manejaba atascado mientras llevábamos a las nenas al cole. -Tengo que terminar el post... esos benditos comentarios me sacan todas las ganas, quedé tildado en el pensamiento. -Dale ... seguí a la camioneta... ¿qué tiene pintado atrás?
-No valoran los árboles... les importa el chusmerío me dijo Sandra mientras los leía y pensé en voz alta: no San, sí los valoramos, el tema es que también nos gusta el kilombo.
Tengo que hacer las cosas cuando hay que hacerlas, así que ¡ahí vamos!

Siamo fuori -modelo 2010-
Flavio llegó muy temprano para buscarme y llevarme al aeropuerto, a eso de las catorce. El avión salía a las veintiuna, -no sabés lo que es el tráfico en Milán me dijo, yo escuché: -compartamos un par de horas más, primo. Loco despedirse, los abrazos no tienen idiomas. ¿Cuándo regresas?, me preguntó Salvatore, mientras Flavio se calzaba los guantes “de piloto” para manejar. El brazo extendido hacia arriba saliendo por la ventanilla abierta del auto con mis dedos en V como saludo final, la V de la victoria, la V de volver.
Vine lleno de dudas, de saber si iba a estar a la altura de la circunstancia, el tema de la guita, el esfuerzo familiar, el laburo. Me fuí bonsái y masticando un “dejemos de perder tiempo lcdtm”.

Persistencia retiniana
Una serie de imágenes que con sólo verlas me agarra frío en los pies, y vuelvo a sentir los -6 que marcaba el termómetro colgado de la columna del “obrador” donde dormía Zezao.



Todas las mañanas son iguales, el pasearme entre terribles árboles acompañado por el ruido de las piedras al pisarlas.

Los junípero de Taiwan -algunos- en macetas... ¡de plástico!
-Un problema para los puristas argentos....-

Sin Skype no soy nada... debe de haber sido de las últimas comunicaciones antes de que se rompiera -la compu, claro-. Clau sonriente, de día y en verano, nosotros con frío, de noche y embelezados.

Bonsái es divertirse, la curva de Hogarth, la proporción áurea, la regla de los tercio se define con un “¡no vale molinete!”

“Las cosas pasan cuando tienen que pasar”,
nos encontramos en Pisa, nos vimos lo que duró el viaje hasta Lucca, de Lanús a Italia sin escalas



Primer video



Rui, de Portugal empezando con su Quercus Ilex.

Otro Quercus, éste en manos de Zezao.

Un día entero para preparar las ramas de este pino silvestre antes de alambrarlo.

Frigerio haciendo ajustes en la primera rama que sería, unos minutos después, la continuidad de la línea del tronco. Salvatore Liporace tiene una visión artística que no ví en muchos otros bonsaístas, y la comparte. Al menos a nosotros que formamos parte de su escuela.

A futuro, todo paso a paso. Todo tiene un por qué.

Primera formación hecha por Rui.

Todos hacemos todo, cualquiera le una mano al que la necesita, nadie se enoja. Lo importante es la planta y cada uno de nosotros sabemos hasta dónde podemos ayudar sin comprometer el trabajo del otro. Así se templa la sensibilidad del artista, a través del respeto.

Un orgullo, con Salvatore iniciamos la sección Argentos por el mundo.


Toscana.

Todos los participantes de la escuela llevaban algo para comer, atención con el Pan Dulce.

Momento de la práctica del curso, interesante el material. Si bien la posibilidad de conseguir yamadori les es más factible, me pareció muy diferente la valoración de la oportunidad de trabajar con plantas grandes, importantes. Ni siquiera los juníperos eran de vivero.

Nos dimos el gusto de trabajar entre los dos un junípero de uno de los alumnos.

Cinco minutos cada uno, como en Puerto Rico.

Mirá cuando publique el logo de la Escuela Europea de Bonsai de Argentina, ya están las fechas confirmadas y se hizo una modificación en el programa muy interesante para nosotros, los no europeos.

En Toscana se come muy bien, me traje casi 4 kilos de Italia conmigo.

Salvatore monitorea el trabajo de todos, siempre bien predispuesto, hace y deja hacer.

Durante la teoría ayudamos a trasplantar este Pino Mugho.

Atado a su maceta.

Y podado.

Mi primer ahijado, 16 años después.

Los detalles, valorarlos, cuidarlos. La gran diferencia radica en saber trabajar con los detalles.

Primer diseño de Zezao para este Quercus.

Primer diseño también para el Junípero taiwanés.

Esteeeeee.... ¡Jedi Ninja!


Un lugar donde la vanguardia se manifiesta con total tranquilidad. Macetas de todas partes del mundo.

Terminando el refinamiento del Pino silvestre. Después la mano mágica de Salvatore completa el trabajo, todo pasa por sus manos.

:)

Un Biancospino (Crataegus monogyna) a punto de ser trasplantado, mucho análisis antes de tocar nada.

Todo los detalles son minuciosamente resguardados, hasta la bufanda de Andreas armoniza con el tronco.



Tan a gusto me sentí que hasta pude hacer un trabajo de diseño, en una netbook!


Escuela de diseño en Córdoba -Grupo Shin-
Me bajé del avión un jueves al mediodía y el viernes siguiente me subía a otro para ir a Córdoba, para iniciar uno de los proyectos más ambiciosos -por la forma de concebirlo- en los que pude participar. Dos años de escuela/taller divididos en cuatro fines de semana por año, en un lugar muy interesante como es el Casal Catalá.
Proyecciones, teoría, práctica, muchos yamadoris, unas empanadas bárbaras y Fernét en jarrita. Si bien esta primera parte tuvo mucho de estudio, de estudiarnos a nosotros mismos, me vine con la sensación de que muchas buenas cosas nos van a pasar a todos los que hacemos la escuela, me encantó poder trabajar en grupo, y más me gustó ver cómo lo disfrutaban. Valoro mucho el esfuerzo de animarse a algo nuevo, la confianza llegará con los resultados y esta buena idea de Paco Capellades (mil gracias por confiar en mi) nos permite avanzar en el tiempo y seguir el proceso de transformación en cada estación. Un gran abrazo a los que decidieron “pecharla” y esforzarse en suprimir tanta teoría para empezar a hacer lo que mandan los sentimientos. Los chicos de Córdoba Bonsái, Pablo y Gabriel, están haciendo un seguimiento de la escuela (a la que pertenecen), este es el link
¡Chowa!


Paco, un gran entusiasta, un gran contagiador. Un sensei.

Muchos yamadoris, como este ligustro en “maceta de entrenamiento”.

Uno de los Olmos yamadori trabajados en el taller.

Una Piracanta en proceso.

Trabajo grupal en un Buxus de más de 50 años.

Análisis, poda, alambrado y ordenamiento de ramas. Un primer diseño utilizado como ejemplo de una nueva forma de diseñar.


Comentar los comentarios
Todos saben que la sección de los comentarios es de los lectores del blog, yo no participo más que leyendo: en muchas ocasiones asintiendo, en muchas otras enojándome. Pero es lo que hay, y es lo que somos. No me voy a cansar de decir que hacemos bonsái como vivimos, y de la misma manera que nos movemos, sanguíneos, impulsivos, mediadores y chamuyeros (mandá chamuyo al 2020 y recibí consejos de bonsái) así es el bonsái que sabemos hacer. Somos una gran contradicción con alma de camión. Somos especialistas en entorpecer en lugar de disfrutar de los que avanzan los demás. Compartir formas de hacer bonsái para luego acompañar a comprar una maceta me gusta más a que vendan una planta y después... que te digan algunos tips para que parezca un bonsái. Cada uno se para del lado que más cómodo se siente. Los grupos se arman entre todos, con identidad de grupo, no entre uno rodeado de todos los demás. Vaya este video como aporte al remolino intelectual que tenemos, al que le calce la pilcha, que se la ponga.

Segundo video
Saben, Las Pelotas




miércoles, 24 de febrero de 2010

Me veras... volver

¿Dónde habrá una ciudad en la que alguien silbe un tango?

La térmica de la nostalgia familiar me saltó varias veces, y después de algunos cambios de vuelos hoy (y toco madera) vuelvo. En realidad empiezo a volver, porque puedo dejar este lugar pero estoy seguro que me va a llevar un largo tiempo irme.
Lamentablemente la muerte súbita de mi computadora me dejó preso de la amabilidad de Zezao para conectarme, lo que me imposibilitó poder publicar alguna de las más de 1300 fotos y algunos videos que de regreso seguro voy a subir.
Estar por más de 13 días en Milán y vistar la escuela de Toscana por un fin de semana sirvió para proyectar lo que va a ser la escuela en Argentina. El material de trabajo (todo yamadori), la manera de hacer bonsái, la pasión. Muchos puntos en común -no la parte de los yamadoris- que me hacen estar cada vez más seguro de mi propuesta de compartir todo, de evitar lo más que pueda la falsa e hipnótica sensación de tocar el cielo con las manos.
Todo se aprende de nuevo. Agradezco mi loca manera de sorprenderme siempre, y de aprender rápido. Todo es parecido, muy pocas cosas iguales. Pensar que todo empezó con un regalo de Clau y hoy me encuentro paseando entre pinos mugho y silvestres de más de 10 décadas.


Trabajando sobre un pino silvetre. Todo se puede hacer, todo menos la corteza.


En Toscana dando una mano para trabajar este junípero comunis, yamadori de la montaña.


El Studio Botánico de Salvatore Liporace y la obligación de volver.

Ya casi llega mi primo Flavio para llevarme al aeropuerto, mil gracias a él. La sangre tira, sin duda alguna.
Me llevo los ojos llenos de imágenes que nunca pensé ver, y un montón de agradecimientos, para los que me ayudaron a venir y para los italianos, portugueses y franceses con los que compratí estos días. A mi hermano Zezao.

Me verás volver -dice Gustavo Cerati-
Un hombre alado extraña a su familia.

martes, 16 de febrero de 2010

Llueve

Francés, italiano, portugués, holandés, inglés... es como si el ascensor de la Torre de Babel se hubiera quedado entre el piso 456 y 457 y todos habláramos al mismo tiempo, cada uno en su idioma. Que be-lo!!!, si, si tré yolí!, tré?.... no catre yoli!!! Y así hablamos, a pura fonética, a tal punto que cuando algo está muy muy bueno le decimos Angelina, si, por Angelina... yolí!

Otra de esas mañanas, y van
Los amaneceres en Gaggiano son, al menos, divertidos, variados. Una mañana está todo congelado, la otra llueve, después mucha niebla al punto de que casi no se puede ver, a veces un poco de nieve (aunque parece que ya no va a volver a nevar) y de nuevo llueve.

Una de las mañanas nubladas, de esas en las que casi no se ve nada.

Una de las mañana congeladas, algo muy raro para ver.

Anochecer en elobrador” (como lo bautizó mi primo Flavio).

Tacahame la doble
Van dos coníferas de muy buena calidad, el mugho primero más este pino silvestre espectacular. Una corteza muy buena, un nebari terrible, y encima el propietario es el presidente de la Asociación de Lombardia y Piamonte (creo que es así... o algo parecido, pero por lo que dicen de él es importante). Una limpieza de agujas y la aplicación de una poda especial para achicar el tamaño de las mismas a menos de la mitad del tamaño normal me llevaron casi un día entero, más otras tantas horas de enrafiar casi todas las ramas, porque Salvatore quería que el dueño viniese a decir cómo lo quería, que no significa que se haga justo lo que el propietario quiere.

Adelante, un junípero de Taiwan, al medio el pino silvestre, atrás otro junípero de Taiwan.

El locutorio con internet internacional. Mathais de Holanda, io de Argentina y de Brasil. El delantal de bonsái argento (que se para Portugal luciendo su loca presencia)

El pino mugho terminado.

El silvestre sin tocar.

Tres kilómetros de rafia, cuidando los detalles, siempre.

Rafia, rafia, rafia...

Frigerio, otro amigo brasilero con su junípero.

Una de las tardes de trabajo en el taller de Salvatore Liporace, en Milán, Italia.

Loco detalle de la rotura de una rama de un junípero de Taiwan (la rama debe medir como 8 cmts) cuando Salvatore la dobló hace ya unos años.

La pizzería Oasis donde comemos bastante seguido.

Almuerzo de futuros bonsaístas.

De vuelta al vivero se me dió por ir por el medio de los campos donde se cultiva arroz, de fondo, la casa de Salvatore.

Despues de la rafia, 20.000 metros de alambre. Sin cruzar, sin que sobre al medir, sin poner demás, ni de menos.

Un día va a venir la policía del bonsái... y ni practicando esconderme voy a zafar.

Un aperitivo con Salva y su mujer Miriam, unos quesos buenísimos, vino blanco y champagne.

Caminando al Studio Botánico con... 3 grados.

Tarde libre, todos al centro de Milán. En Subte.

Milán.

Esperando que abriera la pizzería.

Crespi Bonsái, y un negocio de esta marca en el centro milanés.

Algunos de los árboles en exposición.

Fuimos a una expo de cultura japonesa, en donde encontré esta pintura.

Arte milanés (milanés es con pap frit y huev frit?)

La publicidad decía que los inteligentes escuchan lo que dice la cabezas y los estúpido, al corazón. (PEKL)

Asi se trabaja en el estudio.

De este árbol estoy haciendo un seguimiento fotográfico.

Empezando a posicionar las ramas con Salvatore.

Seguimos en esa.

El dueño no vino a la hora señalada, fuiste.

Otro detalle del junípero.

Seguimos, pero ya casi.

Otro junípero (el de Rui) y Salvatore posicionando las ramas.

Una charla sobre cultivo, formas de modelar, visión a futuro, etc.

Preparando para la foto, detales finales.

Pino silvestre.

El dueño, feliz!!!!!!

Arte milanés II. Al 50%.

Uno nuevo, limpiar, alambrar y poner las ramas en su lugar.

Como corresponde, a donde voy dejo mi marca, otro corte, otra mancha más al tigre...

Ci vediamo dopo!!