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martes, 8 de junio de 2010

Gataflora

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Solo se llega más rápido,

juntos se llega más lejos.

Es rara esta vida del bonsái. Cuando todo parece estar cerca... aparecen más caminos para seguir, tanta teoría termina encarnándose y por cada paso que se avanza, los destinos se dividen, como construyendo una copa con ramificación secundaria, terciaria. Sólo que en esto no funciona siempre la salida de buscar al sol.
Desde el último post pasaron casi tres meses.
Pasó la Demo de Carlos Tramujas en el vivero de Wu, el segundo fin de semana de la Escuela con el Grupo Bonsái Shin en Córdoba, el inicio del curso de diseño en Bonsai Studio y el Encuentro en Ribeirão Preto, San Pablo, Brasil en donde tuve la oportunidad de trabajar junto con Louis Nel, de Sudáfrica -y transformarme en otro Samgoma argento, sumándome a Pablo Filgueira-, todo esto sumado al proyecto 200 Bonsáis Bicentenarios del foro. Y la revista, y la llegada de Robert Steven a nuestro país.

Trabajando junto con Louis Nel, de sudáfrica en Brasil

Y me ocurre que muchas veces, cuando me estiro en una silla para tomar ánimo y recomponer espíritu, me quedo mirando a la gente que pasa, sus movimientos, y como empleado eficiente, clasifico. Y acomodo. No sé por qué.
Tres meses de mucho movimiento dejaron una pila de tipologías de bonsaístas dandome vueltas en el buffer mental, y aunque entiendo que mucha gente quiere ver árboles, y técnicas, me gustaría hacer un ensayo sobre nosotros, los bonsaístas.

Cuando cerca de 1926 Kyuzo Murata se estableció en Omiya, Japón, nunca imaginó que se convertiría en el eslabón que mantendría la llama del bonsái tradicional al juntar la mayor cantidad de obras y protegerlas de los bombardeos de la segunda guerra, tampoco supo que ante la necesidad del hambre y la sed que dá el fracaso de la postguerra, al vender los primeros árboles a Occidente estaba dando origen a una forma de manoseo frígido del arte y el intelecto, lo que los argentinos llamamos Gataflorismo -NoHayNadaQueTeVengaBien-

Catálogo pantone de nosotros
-Pará, pará, no cortes... qué vas a hacer, y los brotes? no los elegís? pero si cortás... en qué maceta lo plantamos? (y si... te reís, pero es así).

Mucha teoría, mucha. Tenemos al que sabe mucho, sabe de tercios, de proporciones, de largos anchos altos y multiplicaciones. Dos y un cuarto para acá, tres y cuatro décimos para arriba. Picas, pulgadas, te miden la tierra en dm3. Son los que miden con una regla las agujas de los pinos y desaforados buscan una tijera “de corte cerámico” para que no se note que las achicaron.
También están los armónicos, los que con distinción colorimétrica ponen y sacan macetas que combinen con la corteza, las hojas, las flores y la mesa de la expo. Los proyectistas y diagramadores, los que dibujan lo que les gustaría hacer, pero después “esperan que brote” para tener las ramas que les pide el dibujo. Los tradicionales, los que para mantener la tradición copian modelos y formas de resolución sin buscar apoyo citológico y terminan con mucha experiencia para digerir, convertida en palos secos.
Pero los que más abundan son los inconformistas, que son los que no conformes con su conformismo, se quejan.
Con plantas que no paran de juntar años de potencialidad y miles de diseños vistos y proyectados en su “futuro” trabajo ven pasar las primaveras esperando que Gutenberg litografíe la Biblia del bonsái, y los milagros empiecen de una vez.
Hoy en día -usemos la palabra actualidad- todo está invadido de medios audiovisuales. Sin ir más lejos, este blog es parte de todo eso, y junto con esto apareció una forma de bonsaísta muy bien definida por Marco Invernizzi como “bonsaísta de escritorio”, que todo lo sabe, pero que muy pocas veces lo puede llevar a la práctica. Claro está que las redes sociales -Facebook, Twitter, MySpace- son el lugar ideal para otra forma de bonsaísta, el experto en marketing (la gran autobombo), o como se los llama “los velocistas”, capaces de pasar del anonimato al cielo sin escalas, con veinte comentarios favorables a una foto publicada.
Sumemos a los tranquilos: los líricos, los que dicen que “nada me importa”, los “no les des bola”, los solitarios, bohemios y conformistas.
Los inseguros, los que quieren saber con cuánto se riega, y si aparece alguien que para sacárselos de encima les dice: -“todas las mañanas lo regás con una tacita de café llena de agua” te pregunta si la taza tiene que ser grande, mediana o chica, con o sin asas...
Los locos del sustrato: 20% de arena, 15,4% de minileca, dos colillas de cigarrillos, tres hojas de ruda, un ojo de buho y 5 pelos de gato negro.
Los que jamás en la vida (ni en esta ni en las próximas veinticinco) van a exponer un árbol comprado porque la ética del arte y el cultivo tradicional no se los permite.
Los que suman pergaminos a su “sensei” para ser más importantes ellos -supongo que aplicarán el axioma de transitividad-.
Los “barman”, que mezclan y agitan noticias y dichos para sumar más confución a la confunción y después se hacen tarjetas personales con formato de estampitas.
Los que bailan “ropa a ropa”, y con delicada técnica espían por encima de los hombros midiendo que se van a llevar del conocimiento ajeno, haciéndolo suyo.
También están los positivos, los que por no ver que se te rompa el junípero te prestan sus últimos pedazos de rafia, y por falta, se les rompe a ellos.
Y por último, aunque estoy seguro que deben haber muchos más, van dos de los que más me gustan: los críticos expertos, que no necesitan desarrollo, y los que me gusta llamar “los apóstoles de Santo Tomás”: aquellos que condicionados por la envídia sólo saben decir que si no ven el trabajo, jamás van a creer en lo que escucharon sobre alguien.

Bonsái es mucho más que agarrar una mosca con dos palitos. Mucho más que limpiar agujas de pino arrodillado sobre un almohadón de seda. Más que el té verde, que repetir mil veces que es el camino a recorrer y por seguirlo casi ciego perderse del paisaje. Si hacer bonsái lleva una vida, yo la prefiero vivir en familia y con amigos, y si hacen bonsái, mejor.

Lo bueno de todo esto es que todos somos un poco de todo esto.
Lo mejor, es que nuestros árboles representan nuestras manías.

Dejemos el bonsái de lado.
Empecemos a hacer bonsái.

Suban el volumen, y disfruten del video
video



12 comentarios:

Anónimo dijo...

Es palabra de Dios !!!

Anónimo dijo...

tengo al menos dos nombres para cada perfil...

Anónimo dijo...

filosofía barata y zapatos de goma !!!

Anónimo dijo...

FALTARIA UN PERFIL "EL BONSAISTA P/DEMOSTRACION", QUE SERIA LOS QUE SE DEDICAN A HACER DEMOSTRACIONES ASOMBROSAS CON UNA GRAN VERBORRAGIA Y DOMINIO DE TECNICAS, Y DE LOS CUALES NO SOBREVIVE NINGUN ARBOL. TOTAL EL COBRA,SE VA Y EL DUEÑO SE QUEDA CON SU ARBOL MUERTO.

Anónimo dijo...

o el que no cuida el arbol y luego dice que se lo mato el "EL BONSAISTA P/DEMOSTRACION".

Anónimo dijo...

vos estas en alguna de todas estas categorias?

Anónimo dijo...

si, en la del que pregunta en que categoria esta el otro sin hacerse cargo (como si vos no estuvieras en ninguna), ademas de no leer, x q dice que todos los que hacemos bonsai somos un poco de todaslas categorias, me preguntas a mi?

Anónimo dijo...

a mi ningun "Maestro BONSAISTA P/DEMOSTRACION" me mato ningun argol, mis arboles los mato yo, y lamentablemente me reconoci en unas cuantas categorias, pero afortunadamente en muchas otras no.

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Anónimo dijo...

HOLA !!!!!!

Lo ideal seria no matar plantas!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ni los maestros para demostraciones, ni los dueños pero muchos menos los que se creen profesores, entonces agarran las planta de los alumnos o las personas las cuales le tienen confianza y traen el poco material que tiene y en muchos de los casos es bueno y hasta muy bueno, ahí es cuando comenzamos con el gran énfasis de querer ser diferentes, intentan hacer grandes árboles y lo único que logran!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Después del extraordinarios trabajos basados en grandes técnicas con un plus muy grande de CHAMUYO, es madera para prender el fuego del domingo……..
Jaaajaa Si nos dedicaríamos a hacer bonsái y solo bonsài, seria más productivo para todos
Productivo/a (Del Lat. productīvus).
1.adj. Que tiene virtud de producir
2.adj. Que es útil o provechos.
Humildad(Del lat. humilĭtas, -ātis).
-. Virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento.
-. f. Bajeza de nacimiento o de otra cualquier especie.
- f. Sumisión, rendimiento.
compañerismo.
- m. Vínculo que existe entre compañeros.
-. m. Armonía y buena correspondencia entre ellos.
respeto.(Del lat. respectus, atención, consideración).
-. m. Veneración, acatamiento que se hace a alguien.
-. m. Miramiento, consideración, deferencia.
-. Manifestaciones de acatamiento que se hacen por cortesía.~ humano. m. Miramiento excesivo hacia la opinión de los hombres, antepuesto a los dictados de la moral estricta.
Me tome el trabajito de copiar el significado de algunas palabritas del diccionario de la real academia Española para que las tengamos en cuenta mientras alambramos, podamos y trasplantamos en estos dias

Buen viaje, Pablo.

Anónimo dijo...

Creo que el comentario sobre el señor Filgueira es de muy mala leche .Porque no escriben sobre bonsai . Estos señores son chusmas.

Anónimo dijo...

viviana canosa y rial un poroto al lado de ustedes..
(papito querido)
probaron barriendo la vereda?
do