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domingo, 14 de septiembre de 2008

-Anexo final- El dedo pulgar hacia arriba

Lluvia, macho chaparrón, están baldeando el mundo....
Nubes masticando el sol...
La mañana en punto muerto, y yo en este lío de no querer sin querer...

Tendría que haber hecho el post antes, no es recomendable en una mañana como la de hoy, con la lluvia que me erosiona y a Ivan Noble diciéndome estas cosas por el mp3.
¿Por dónde empezar a terminar?

Es lo que hay
Día del examen, parecido a un concurso, cada uno en su lugar, sin hablar (no porque no se pudiera, sino por los nervios). Los porta herramientas (la mayoría de cuero y la otra mayoría japoneses) extendidos a los lados y yo, más argento que nunca, con mi porta herramientas hecho con un pedazo de un jean viejo y cosido por Mili antes del Matsuri pasado.
La canción era así, teníamos 4 horas para terminar una planta elegida el día anterior, antes de empezar Salvatore Liporace pasó una por una y se fijó la complejidad de cada planta, nebari, ramas, texturas, no dijo nada (como había avisado) y se fue a la sala que hasta ese día supo ser la videoteca.
De vez en cuando salía Lino Pepe a llamar a uno que al escuchar su nombre dejaba todo, se limpiaba las manos y entraba al teórico. Minutos después (que no fueron los mismos para todos) salía sin decir nada y cara de haberse agarrado los dedos con la puerta del Rastrojero una mañana de junio).
Yo, enrafiaba y veía las caras, la música me aislaba lo suficiente como para estar cerca del trabajo y de los que extrañaba, me daba fuerza y sentido al trabajo que estaba haciendo. Rafia y rostros, rafia y gestos.
-Andate a dormir vos.. me decía el mono de Kapanga cuando sentí un golpecito en la espalda, era Lino y mi momento de dar el exámen.
Sentado en una silla frente a una mesita, lapicera en mano y un pilón de hojas desparramadas esperaba Liporace. El traductor jugó de imán de heladera, hablamos español.
-A ti, te pido una exposición, estás de demostrador frente a un público de otro país, empieza a hablar de bonsái...
Hablé del mensaje del artista, de que muchas veces no se sabe interpretar a la planta y se va en contra de uno mismo y se sobre exige sólo por hacerse notar. De que la técnica es una herramienta que sólo debe dar la seguridad al movimiento de las manos. Hablé del CHOWA, hablé de mi.
Una pequeña interrogación sobre nombres de coníferas y cuáles tenemos en Argentina y diez minutos más de otras tantas preguntas.
-Gracias, y una mueca de agrado fue todo lo que recibí, con eso yo ya estaba hecho, un momento de silencio y cuando me iba me dijo, -esta muy bien.
Volví al trabajo, puse play y Kapanga que me repetía -poder tomarme una cereveza y emborrachar mi corazón...
Subí corriendo a mi microondas-freezer a contarle a mi mujer y a las mellis que estaban en el msn esperando y baje corriendo a terminar el trabajo.
Quince minutos después, tocaron la campana, todo terminado, sólo se podía limpiar y presentar los trabajos.
-De todo aquello decidido, se estira el tiempo y me olvido... Cerati otra vez.
Apareció Liporace, y sentado en una sillón con rueditas fue pasando uno por uno con todos alrededor analizando los trabajos, aprobando y desaprobando detalles. Una cuestión fue general, se quejó de la cantidad de alambre que usamos.
Se puso frente al mío, me miró a los ojos y me dijo -lo voy a decir en italiano para que puedan traducirlo. Habló de los espacios, del manejo de la sensibilidad, del orden que había logrado desde aquel primer bonsái hecho siete días atrás, hablo de artistas y de buena combinación de técnica y arte, me dijo -muy bien, y siguió con el de al lado.
El pingüino de Halls, que venía tomando carrera desde Buenos Aires me sacudió de lo lindo. Bienvenido al mundo Sergio. Respiré.
Después de dar la vuelta y analizar objetivamente cada trabajo, se generó una sensación de alivio colectivo, -de este grupo estoy seguro que saldrán 4 o 5 excelentes demostradores y maestros. Con estas palabras empezó el discurso final, yo pensaba en mi familia, en el esfuerzo de estar acá, hacia como que me picaban los ojos para que no se me vieran las lágrimas.
Armaron una improvisada ceremonia de entrega de diplomas y -Serggchio Luccchiani, dijo Rockal que le encanta decilo en algo parecido al italiano . Saludo de Lino, saludo de Rock, saludo de Liporace y diploma de haber aprobado el primer año. Foto y el que sigue. Se me acercó y me abrazó moqueando, mientras otros hacian cola para saludarme como si cumpliera 15 años.
Y aunque falta el perfil psicológico artístico que Salvatore envía a uno por uno dentro de unos días yo me sentía realizado.
Subí para compartirlo con Clau y las mellis, entendí de repente aquellas palabras del negro cuando me decía que las teclas con lágrimas hacen patinar los dedos.

Palabras finales del primer año
Sé que para muchos hacer bonsái es sólo eso, hacer bonsái. Y está bien. Muchos me escucharon hablar del camino largo, agradezco a aquellos que me sugirieron acortarlo, pero prefiero ver el paisaje.
Agradecer a mi familia, el esfuerzo fue mucho, más que milmillón, muchos días fuera de casa sabiendo que me hacían el aguante. A Marita que me empujó a venir, a Zezao que fue quien insistió para que un argentino sea parte de la primera escuela brasileña de bonsái internacional.
Hermanos, cuñados, amigos que me mandaban mensajes por el teléfono. Al grupo Ruff, que también me hicieron sentir la seguridad de que ellos cuidaban el nido (aunque pensando en la forma de hacer café de Sol... no, eso no cuenta, es parte del grupo). A mis amigos bonsaístas del vivero, espero no defraudarlos. Al gordo César que muy generosamente me mando euros desde España, mis hermanos amigos.

Cuando terminaron con cada discurso me animé a decir una palabras con un dinosaurio atragantado en la garganta, dí las gracias: por hacerme sentir uno más, sin diferencias y repetí algunas de las frases que se habían escuchado durante el curso: uno no sale de acá como un globo inflado de información, sino como un globo reventado, libre, con la posibilidad que da la libertad del conocimiento.
También dije muy claramente, yo soy un argentino en Brasil, no soy ni represento a la Argentina, sólo soy un argento con una espalda enorme hecha de familia, amigos y conocidos que me sostienen cuando los necesito.

Gracias a los que siguieron el día a día del blog.
Muy limpita la novia, la torta... riquísima, pero yo me tengo que ir.
Chau





Un antes y un después de la planta utilizada para el examen final, un procumbens, y tres mil metros de rafia.



Liporace analizando mi trabajo antes de hacer la pasada con todos juntos.



El análisis en italiano, para que se traduzca al portugués y yo entendiera en español.



La entrega del diploma.
¡Mamá me recibí! (al menos pasé el primer año).


Algunos de los trabajados que quedarán acá, esperándome para el año que viene, lamentablemente no me los puedo llevar conmigo, espero volver con más experiencia para refinarlos.


La foto final oficial, el movimiento de la imagen es una constante cuando se le pide a alguien que use la cámara de uno.


A juntar las cosas y a limpiar que me vuelvo.


Lo imposible esta ahí, para seguir,
es un barrilete que no para
lo imposible está ahi, para vivir,
remontar las ganas de un mañana...
Los Cafres, Barrilete







2 comentarios:

MIMOZO dijo...

EL PRIMER AÑITO EN CASA, COMO TODOS SABIAMOS "HUMILDEMENTE" LES PINTASTE LA CARIOCA. AHORA ENTENDI EL MENSAJE DE COPANI CUANDO CANTABA "LO ATAMO CON ALAMBRE LO ATAMO", PENSE QUE SE REFERIA A OTRA COSA PERO EN REALIDAD SE TRATABA DE ESTOS CURSOS DEL MAESTRO LIPORACE. NO SE QUIENES SERAN LOS OTROS TRES O CUATRO EXCELENTES DEMOSTRADORES O MAESTROS A PARTE DE TI. MUY BUENO EL DETALLE DEL CHAVON QUE ESTA A TU DIESTRA CON LA AZUL Y ORO QUE DICE MEGATONE.
YA TE SAQUE TURNO EN GERARD.

Anónimo dijo...

no tengo dudas de que sos un gran reprecentante de los argentos.
y para mi junto con marita son grandes pero no solo como maestro ya para mi los sos y me lo demostras dia a dia sos una gran persona.

simplemente gracias!!!!!

kaly