miércoles 30 de enero de 2008

Donde hubo fuego, semillas quedan.

Observación.
Gran parte del arte del bonsái se apoya en eso, en observar.
Desde la síntesis del crecimiento de los árboles en la naturaleza que dió origen a los 5 estilos básicos de diseño, hasta la pérdida de la turgencia de las hojas como aviso de falta de riego.
Y como ver y mirar es relativamente fácil, eso hago (me sale masomenos).

Hace un año atrás, en el sur de la provincia de Buenos Aires, un incendio provocado consumió 25 hectáreas de bosque de pinos (pinus pinea). En ese momento fuí a ver como el fuego iniciado por unos pelotudos (trato de buscar otra palabra pero es la que correponde) destruía uno de los lugares que más me gustaba visitar, un lugar para pensar, pidiendo permiso antes de entrar como me enseñó un amigo mapuche.
Cámara en mano entré en el calor del fuego, como una forma de acompañar a tantos árboles que lo habían hecho anteriormente conmigo.
Fuí bombero voluntario por unas horas.
Traté de ayudar. Se lo debía.



Luego del fuego sólo quedaron cenizas. Los bomberos me explicaban que cuando hace tanto calor el fuego se esparce mucho más rápido. Encima la resina. Las piñas explotaban en las ramas de los árboles. No va a quedar nada, pensé.


Un año después volví al mismo lugar. Necesitaba ver que había pasado.

Me dejó mudo, me dijo -ei, bombero loco, observá. Sacame una foto ahora.

Las semillas estratificadas enterradas en la arena antes del fuego al sentir el calor y la luz del sol que ahora al faltar la copa de los árboles altos llegaba a la tierra, germinaron en una forma impresionante, llegué a contar unas 40 plantas por metro cuadrado. Todas nuevas, de tamaños parecidos.


La naturaleza es sabia. Observarla. Si hasta parece fácil.

video

¡Witrange anay! Wünkey com pu che ñi duam

(En Mapuche: Levántate, amanece para todos)

jueves 10 de enero de 2008

Hogarth abajo y Dios de 9

Muchas veces ante un diseño posible se presentan más preguntas que respuestas. El clásico momento de reflexión, análisis y alambre. No, alambre no, mejor poda. Mmm poda... no sé, mejor alambro primero y después podo, por las dudas. Veamos, primera rama. Si, esta va de primera. No. Mejor esta de acá, tiene más verde. No me dan las proporciones. Las proporciones... má si, que sea lo que Dios quiera.

Y tal vez iluminado por la navidad, de compras en el super vi un arbolito de navidad que me dijo, -pist, Sergio, llevame, soy la curva de Hogarth hecha de alambre. Atendí el llamdo del destino y me lo llevé. -Arbolito sabio, me dije, es justo lo que necesito para tratar de armar la secuencia 1-2-3 ó 1-3-2 de posicionamiento de ramas.
William Hogarth, pintor inglés del siglo XVI en su tratado “El análisis de la belleza”, describe el ritmo de la línea flameante inscripta en gran cantidad de elementos naturales. Una espiral ascendente, síntesis de belleza rítmica.
Ahora, cómo adaptar esta idea al bonsái. Esperemos sepa explicarlo utilizando el árbolito de navidad de alambre (el que me habló). Después de sacarle los accesorios navideños le dí una silueta parecida a la de un moyogi, con cierta curvatura hacia los lados y más extensión en altura para acercarme a la proporción de 1 x 6 (1 es el ancho del nebari, 6 el factor de multiplicación).


Con unas ramas de un junípero del jardín de un club traté de armar unas ramas para posicionarlas en los lugares “ideales”, la idea de este ejercicio es poder ver la posición de las ramas que suben “en espiral” hacia el ápice, recorriendo el alambre que hace de tronco y dejando ver desde arriba como las ramas no se hacen sombra unas con las otras.


Primera rama, nace al final del primer tercio del largo del tronco, en un codo externo, la rama más importante, la que dice como va a ser el diseño (en otra entrada va la explicación de la proporción aúrea, número dorado, secuencia de Fibonacci y los canelones de ricota).


Segunda rama, en este caso va enfrentada con la primera, debería generar una “bahía” visual, un espacio como si de un abrazo se tratara, obligar al observador a ver el nacimiento de la primer rama.

Tercer rama, la rama del fondo, la que da profundidad al diseño. Recordemos que el bonsái es tridimencional. Esta rama es la rama de la perspectiva, muy importante para mi.

La copa, normalmente esta compuesta por muchas ramas, nunca una sola en punta como antena de televisión (para ver esto es bueno ver los árboles en la naturaleza). La copa tiene que estar inclinada un poco hacia adelante como cerrando ese espacio en forma de globo comprendido entre la primera rama, la segunda y la copa.

La idea es cubrir todos los sectores negativos que genera la disposición de las ramas, evitando que queden ramas encima de otras ramas. Si esto pasa, que una rama superior le hace sombra a una de abajo, la de abajo muere por falta de insolación y porque la planta es especialista en optimizar recursos de vida, si arriba hay sol entonces crece para allá. El vigor va para ese lado y mueren las ramas bajas.


Visto desde arriba tendríamos que poder ver todas las ramas. Si, ya sé. Es re fácil hecho de alambre y pedacitos de junípero atados. Pero esa sería la idea a tener en cuenta antes de empezar a cortar o a alambrar. Muchas veces, en las coníferas, diseñar con una sola rama frondosa nos permite poder hacer estas pruebas.



martes 8 de enero de 2008

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Nobleza obliga