(La calidad de imagen del Skype no permitió que Zezao pudiera ver mi ceja izquierda levantada y mi ya clásica mueca de “de qué me estará hablando?”), respondí con un también clásico -Aaah!, ahí se dió cuenta, fue en el Aaaah! que se dió cuenta que lo mio no era contar peces saltando una cerca para dormirme, -prueba, prueba me repitió, -mira como avanza Rock con este truco... mientras se babeaba siguiendo el lento menear de los Blue Spot Grouper, pensar que Karim le presentó el juego un mes antes, en su visita a Curitiba.
Probé el coso este de los pescaditos, y el vicio se aprovechó de mi gen Pipo Pescador.
-Y vecinos, junta vecinos, cuantos más tengas, más posibilidades de conseguir cosas...
Eso hice, me puse a invitar amigos para que sean mis vecinos de Fishville. Es fácil, voy a lista de amigos, elijo los que masomenos imagino puedan jugar a esto, y los invito. Amigos de Facebook, una comunidad enorme que nos agrupa como el viento a las hojas secas. Mirá todos los que somos.... y encima hacemos bonsái! Al rato de ver fotitos me asaltó una duda... ¿y cuándo se ponen a jugar? entre el trabajo, la familia, los bonsái... ¿cuándo nos ponemos...?, encima me dijo muchas veces con los de 5 minutos... no voy a poder. Lo dejo para cuando tenga un rato un poco más largo que los 10 minutos de recreo que me tomo cuando necesito 10 minutos de recreo.
El Alepo de Alberto
Durante la pre-producción del Manual del Bonsái fuimos al vivero de Hirata-san para sacar algunas fotos de él y de sus plantas, y como pasa casi siempre, cuando alguien se entera que hay excursión, se anota. Asi llegamos a la casa de Toshio junto con Marita y Alberto Andreoli. Después de algunas fotos empezamos el ritual del anciano zen con la cesta de arroz en la espalda, y doblados paralelos al piso íbamos revisando nebaris, líneas de troncos y estado de salud de los tantos alepos que tenía (y es una lástima) Hirata-san. Levantarnos, preguntarle cuando valían, escuchar el precio después de la tos con carraspera y casi en secreto, el silencio que permite calcular cuánto podemos gastar, y vuelta a empezar. La pose del anciano y el arroz de nuevo. Los dos pasamos por el mismo lugar, los dos vimos el mismo árbol, sólo que yo no seguí buscando y me quedé con el de la lata rota que hacía de maceta, Alberto masticó la bronca y se llevó el que estaba en frente, con una maceta redonda roja, tan vieja como el anciano del arroz.
Un tiempo después Pedro Morales visitaba nuestro país, en el marco del Bonsái Matsuri (creo que 2005) y dentro de todas las plantas disponibles, eligió la de Alberto diciendo que cada vez que podía, y el clima de los países que visitaba lo permitía, trataba de trabajar sobre coníferas, esgrimiendo una creible saturación en la poda y alambrado de ficus.
Fishville ----> Alepo ----> Poda ----> Alambre ----> Y nuevamente Fishville
-Sergio, te voy a traer el Alepo que trabajó Pedro para que me lo arregles, algunas ramas se murieron y hay que alambrarlo de nuevo. Fijate de cambiarle el frente, pero no lo podes (de podar) ¡NI le saques los jins! Después, cuando vuelva (de su viaje) lo terminamos juntos. Fue claro, pero...
Lo llevé a casa y traté de sacarle las cochinillas que adornaban las agujas con onda navideña, Alberto había hecho algo parecido arrancando todo lo enfermo, pero en esta época no es muy aconsejable, así que quedó medio vacío de agujas... ok, ok, mejor medio lleno de espacios negativos :)
Prendí la compu, puse el alepo en la mesa de trabajo (que está al lado de la compu), entré a Facebook, giré el árbol, entré a Fishville, puse unos tacos para cambiar el ángulo de plantado. Los de 5 minutos, me dijo... me abrí una Quilmes bien fría que se salvó de explotar en el freezer y me dispuse al desafío, peces de 5 minutos y rediseño del alepo de Alberto. ¡El mejor menú para terminar el año!
Fishville ----> Alepo ----> Poda ----> Alambre ----> Y nuevamente Fishville
-Sergio, te voy a traer el Alepo que trabajó Pedro para que me lo arregles, algunas ramas se murieron y hay que alambrarlo de nuevo. Fijate de cambiarle el frente, pero no lo podes (de podar) ¡NI le saques los jins! Después, cuando vuelva (de su viaje) lo terminamos juntos. Fue claro, pero...
Lo llevé a casa y traté de sacarle las cochinillas que adornaban las agujas con onda navideña, Alberto había hecho algo parecido arrancando todo lo enfermo, pero en esta época no es muy aconsejable, así que quedó medio vacío de agujas... ok, ok, mejor medio lleno de espacios negativos :)
Prendí la compu, puse el alepo en la mesa de trabajo (que está al lado de la compu), entré a Facebook, giré el árbol, entré a Fishville, puse unos tacos para cambiar el ángulo de plantado. Los de 5 minutos, me dijo... me abrí una Quilmes bien fría que se salvó de explotar en el freezer y me dispuse al desafío, peces de 5 minutos y rediseño del alepo de Alberto. ¡El mejor menú para terminar el año!
El árbol después de unos años de haber sido trabajado por Pedro, con la copa salvaje. Busqué pero no encontré la foto de como el maestro lo había dejado.
Buscando una línea de tronco más atractiva, este parecía un buen frente, se hacía muy alto, el jin largo (la 1er rama muerta) quedaba para atrás, pero pensé que cuando venga lo podríamos acomodar.
Había que compactar un poco para que no se desconectara tanto la primera mitad del árbol, jugar con las posibilidades de los jins y la corteza, que está buenísima.
Un poco de limpieza de la madera muerta ya dejaba disfrutar de los contraste: lo claro contra lo obscuro, lo liso contra lo rugoso de la corteza.
En la ex espalda del árbol había un grupo de pequeños jins que quedaron con la marca del corte que seguramente Pedro les hizo.
Y empezó la compactación. La idea era comprimir el tronco siguiendo las curvas que ya trae, darle dinamismo (controlado) al último tercio mientras que pensaba dónde acomodar las ramas, ojo, sin podar ninguna, sin sacar los jins, sin... sin.. sin... Iba por mi novena cosecha de peces de 5 minutos, aunque la verdad, entre nosotros, los dejaba crecer más....
La altura ya había bajado casi 15 cmts (sin podar, sin cortar), otra tanda de peces. Ya van como 3 horas entre Fishville y pino, y no queda más cerveza...
Terminé usando otros peces, a medida que el árbol me tomaba más tiempo iba eligiendo peces que tardaran más. Ya estaba la cena y el alambrado y acomodado de las ramas... casi. Habrá que esperar a que llegue de su viaje y “sugerir” algunos cortes para hacer la copa un poco más despojada, aunque teniendo en cuenta la sanidad del árbol esperaría a que una nueva brotación interna nos ayude con la elección.Año nuevo. Y van...
Tenía otro post, una que se llama Porno Bonsái, que habla de lo que somos capaces de hacer por un segundo de fama. Pero Daniel Daza, de Chile, me enseñó otra forma posible, una que alguna vez fue la misma con la que empecé esta locura. Todo decanta, hasta la más rica tierra se degrada y hay que cambiarla cuando ya no es útil.
Cada chancho en su teta es la forma de mamar, frase del Viejo Vizcacha.
Lo que necesitamos está siempre cerca, y dejarse llevar (carretear como dice el Flaco Traverso) es necesario para saber si tenemos el control de la situación.
Según las antiguas tradiciones, abrazar un árbol permite el intercambio de energías, aunque la verdad a ellos tres eso mucho no les importa.
Feliz año para todos, feliz cumple Alejandra.
Tenía otro post, una que se llama Porno Bonsái, que habla de lo que somos capaces de hacer por un segundo de fama. Pero Daniel Daza, de Chile, me enseñó otra forma posible, una que alguna vez fue la misma con la que empecé esta locura. Todo decanta, hasta la más rica tierra se degrada y hay que cambiarla cuando ya no es útil.
Cada chancho en su teta es la forma de mamar, frase del Viejo Vizcacha.
Lo que necesitamos está siempre cerca, y dejarse llevar (carretear como dice el Flaco Traverso) es necesario para saber si tenemos el control de la situación.
Según las antiguas tradiciones, abrazar un árbol permite el intercambio de energías, aunque la verdad a ellos tres eso mucho no les importa.Feliz año para todos, feliz cumple Alejandra.




