Algunos de los que se animan a un poco más, posiblemente movidos por la necesidad personal de complementar sus conocimientos y formas de trabajar, se acercan y preguntan sobre el diseño en el bonsái, cómo es el taller, qué trabajos se hacen, cuándo... otros aparecen el primer día con esas ganas de algo nuevo. Los ojos hablan por ellos, y digo los ojos porque pasan al menos 3 clases hasta que se animan a pensar distinto al bonsái, ahí nos empezamos a conocer.
Frases como: -“las plantas diferentes son las que se nota que están diseñadas” o la clásica -“entonces todas se pueden analizar... no están hechas así nomas” van apareciendo a medida que las fotos y las películas se hacen más cotidianas. Todos es parecido hasta que aparece la palabra artista, y el mensaje; el compromiso artístico y la infinidad de posibilidades que se suman a un correcto cultivo, el animarse a más.
De todas las cosas que me van pasando con el bonsái, el poder dar un taller que se extiende en el tiempo es una de las cosas extras que esta actividad parece me tenía preparado. Es muy gratificante compartir conocimientos y experiencias con personas que vienen de otros lugares, de estudiar con personas reconocidas, muchos me superan en edad y camino recorrido, pero con las ganas intactas de algo nuevo, siempre expectantes, y verlos quedarse después de algunos meses trabajando juntos o repetir el taller es algo que me llena de satisfacción.
Uno de los días que más disfruto es cuando trabajamos “volumen” (el concepto del volumen en el bonsái), es muy interesante ver cuando hay que diseñar en contra de todo lo aprendido, o el del bonsái-xpress, con análisis y poda en sólo dos minutos. Las caras, las manos, la mirada se van soltando a medida que se pierde la forma tradicional de pensamiento, lo ridículo empuja hasta liberar las ganas, se pierden las reglas, se aflojan las manos, la mirada, la cara... y aparece el artista.
Uno de los días que más disfruto es cuando trabajamos “volumen” (el concepto del volumen en el bonsái), es muy interesante ver cuando hay que diseñar en contra de todo lo aprendido, o el del bonsái-xpress, con análisis y poda en sólo dos minutos. Las caras, las manos, la mirada se van soltando a medida que se pierde la forma tradicional de pensamiento, lo ridículo empuja hasta liberar las ganas, se pierden las reglas, se aflojan las manos, la mirada, la cara... y aparece el artista.
El trabajo en grupo ayuda mucho, creo en realidad que es la clave de este taller y el aprender a opinar sobre los trabajos lleva obligatoriamente a la claridad de ideas y a la objetividad. Después aparece la técnica, los ensayos, las plantas van y vuelven meses después a ser compartidas, entonces todos trabajamos las plantas de todos, porque de alguna manera la opinión de cada uno ayuda a una solución de diseño.
Momentos de taller 5: RoqueOcurrió esta vez que mientras se desarrollaba el taller, apareció una idea un poco sugerida por las anécdotas que contaba de mi experiencia en la Escuela Europea con Salvatore Liporace, y cómo prueba piloto decidimos tomar un examen. Una rara experiencia que me obligó a sentarme con Soledad y diagramar un test (le pedí ayuda a Sol porque estudia para eso), hicimos un escrito y un práctico. Todos sabemos que ponernos a estudiar los apuntes, las anotaciones, recordar lo conversado y las clases especiales no es muy simpático, y menos cuando uno va a un taller también en busca de un cable a tierra, de despejar la cabeza... y este me habla de un examen!
Aplaudo las ganas, me puso muy feliz verlos tomarse esto con tanta seriedad!, no sé si es la finalidad de quien se para frente a un taller, pero para mi que trato de dar todo lo que tengo, poder verlos trabajar comprometidos con sus propios ideales y confiando absolutamente en hacer lo que sienten me hizo disfrutar de esta experiencia de una manera especial, les aseguro que termino aprendiendo mucho de ustedes.
El práctico
Una hora y media de tiempo, cada uno con su planta, y la obligatoriedad de saber la ficha técnica de la especie. Nunca se las pregunté porque les tenía que servir a ellos, estos son algunos de los ejemplares antes de ser trabajados.
Aplaudo las ganas, me puso muy feliz verlos tomarse esto con tanta seriedad!, no sé si es la finalidad de quien se para frente a un taller, pero para mi que trato de dar todo lo que tengo, poder verlos trabajar comprometidos con sus propios ideales y confiando absolutamente en hacer lo que sienten me hizo disfrutar de esta experiencia de una manera especial, les aseguro que termino aprendiendo mucho de ustedes.
El práctico
Una hora y media de tiempo, cada uno con su planta, y la obligatoriedad de saber la ficha técnica de la especie. Nunca se las pregunté porque les tenía que servir a ellos, estos son algunos de los ejemplares antes de ser trabajados.
Esther y un junípero procumbens
Y? Cómo fue?
Si bien el tiempo no alcanzó para los detalles, sí se encontraron diseños de estructuras, trabajos definidos en relación a cultivos que mejoren las posibilidades de completar ideas de “línea” dependiendo de cada material.
Un video de regalo
El próximo jueves, y en forma de agradecimiento y fin de curso, vamos a trabajar con el formato de demo asisitida, una experiencia muy buena donde todos opinan y yo trato de hacer... algo.
El diseño aplicado al bonsái es la única manera de poder expresarse en forma artística. Las tendencias de vanguardia van marcando diferencias y abren posibilidades infinitas para quienes sienten la necesidad de expresarse. Falta poco para que vayamos a las exposiciones no sólo a ver árboles bonitos y correctos, sino a seguir el trabajo de algunos artistas, aquellos que se cansaron de hacer árboles bonitos y correctos.