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domingo, 22 de febrero de 2009

Proporciones -diseño cuarta parte-

-Traeme la regla, la larga de metal si; que a dónde voy con una regla y una tijera... a podar corazón, a podar.

Proporción, en diseño, es la hermana de armonía. Armonía la organizadora de la fiesta (que fantástica fantástica esta fiesta).
¿Qué hace que un bonsái sea proporcionado? La relación entre los elementos que lo conforman (nebari, tachiagari, ramas, hojas, flores, frutos) y los elementos que lo rodean. Y cuál es la medida o regla que permite que estas relaciones sean armónicas a nuestros ojos, justamente esa, la medida humana, que es la medida de la naturaleza. Lo loco es que estamos acostumbrados a ver “organizaciones” armónicas, y aun así necesitamos de una regla para saber como hacer lo que la naturaleza hace sin regla ni cálculo alguno, sino por economía de recursos.
Este debe ser, sin dudas, uno de los secretos mecánicos de la belleza del bonsái que al interactuar con el artista conlleva a producir una obra de arte.

La proporción áurea
Al comienzo de nuestros caminos en el bonsái hemos escuchado que si tomamos a un bonsái como un todo y dividimos su altura en tres tercios, podemos generar “sectores” específicos en sus funciones. Primer tercio para destacar el nebari, segundo tercio para determinar nacimientos de primera rama, segunda rama, rama de fondo y el tercio final para la copa. Cuanto más alta la planta, más grandes los “sectores” y viceversa.
Esta forma de dividir en tercios tiene su explicación occidental a través de la proporción áurea, descripta por primera vez por Marco Vitruvio, recordado como el padre de la arquitectura.
La proporción áurea es la división armónica de una recta, de tal manera que el segmento menor es al segmento mayor como éste es a la longitud total de la recta. (Acá irían los cri-cri-cri de Eduardo Cujó).
Platón decía que era imposible combinar bien dos cosas sin una tercera, y para explicarlo, Vitruvio desarrolla este acuerdo entre medidas planteando la sección aúrea (relación entre los lados largos y cortos de un rectángulo y su diagonal). El resultado: el número áureo.


Transformando este gráfico en fórmulas matemáticas podemos decir que: a+b sobre c = a sobre b, o podemos decir que: a al cuadrado = a + b, y la solución es: a = b + raiz_cuadradra_de 5 sobre 2 que es igual a 1,6180339....

Ahora ¿cómo se relaciona esta proporción netamente matemática con la naturaleza? para eso tenemos que conocer a Fibonacci.

Leonardo de Pisa y los conejos locos
Nacido en 1775, hijo de un mercader italiano y criado por moros que lo llevaban consigo cuando comercializaban con la cultura árabe, lugar de donde adoptó la numeración arábiga, Fibonacci, como es conocido, planteó una fórmula para conocer la forma de crecimiento del capital de una persona y lo hizo a través de un problema de.... conejos.
Teniendo en cuenta que se parte de una pareja de conejos adultos que tardan un mes en tener otra pareja de conejos que también tardarán un mes en tener cría, ¿cuántos conejos tendremos en un año?
Primer mes 1 pareja nueva (1pn), segundo mes 1 pareja adulta (1pa), tercer mes 1pa+1pn (1 pareja nueva, cría de la pa), el cuarto mes 1pa+1pn+1pa (la adulta tiene una nueva pareja y la nueva del mes pasado se hace adulta), quinto mes 1pa+1pn+1pa+1pa+1pn, el sexto mes 1pa+1pn+1pa+1pa+1pn+1pa+1pn+1pa.
La relación se da sumando el número próximo con el próximo anterior: primer mes 1, segundo mes 1, tercer mes 2 (1+1), cuarto mes 3 (2+1), el quinto 5 (3+2), el sexto 8 (5+3), el séptimo 13 (8+5), el octavo 21 (13+8), el noveno 34 (21-13), el décimo 55 (34+21), el undécimo 89 (55+34) y el duodécimo 144 (89+55).


Los números de la secuencia de Fibonacci se encuentran en gran cantidad de elementos que nos rodean y más que nada en la naturaleza, desde la cantidad de pétalos de las flores hasta la disposición de las semillas en una flor de girasol, desde la forma de crecer de un brote nuevo hasta la disposición de los bronquios en el pulmón. Lo interesante de esta secuencia es que cuanto más avanzamos en ella y utilizamos los números sumados, por ejemplo 89=55+34, y los dividimos entre sí, 55/34, el resultado es 1.61764, un número muy aproximado al áureo.

Ahhhhhhhhh, no entendí nada
Un cálculo matemático relacionado con la armonía y una secuencia de números con fines “comerciales” que terminan en el mismo resultado. El número divino se lo llama justamente por eso, por estar en todos lados y aunque no lo pensemos, ahí está. Y si está en la naturaleza está en nosotros, y los ojos (que están en nuestros cuerpos) acostumbran ver tanto lo realizado por la naturaleza como lo hecho por el hombre. Las proporciones naturales se aplican en casi todos los elementos realizados por el hombre, desde la música hasta la arquitectura y “armonizan” con la memoria visual que llevamos dentro. Por eso nos hace ruido cuando vemos algo raro, fuera de proporción. Inmediatamente buscamos referenciarlo con algo, un elemento “proporcionado” que lo rodee y que haga entrar a lo no proporcionado en proporción.
Utilizando estos cálculos podemos potenciar la armonía de un bonsái, colocando las ramas en las zonas establecidas por los resultados matemáticos que llevarán al observador a sentirse cómodo visualmente abriéndole los ojos para recibir el mensaje del artista (mensaje que también debe ser claro).

Los orientales no hacían cálculos de este tipo, sino que las relaciones entre los elementos que conforman cada estilo fueron captadas por la observación directa de la naturaleza y luego desarrolladas hasta llegar a puntos del dragón, y armonías varias con multiplicaciones de unidades específicasy connotaciones religiosas-filosóficas.
Los occidentales necesitamos de un frío cálculo matemático para ponerle nombre a lo que la naturaleza nos enseñaba (aunque como muestra la historia fue un poco coincidencia). Igualmente la proporción áurea, como las leyes de las armonías orientales no son más que herramientas necesarias de aprender y practicar para que a la hora de trabajar no sean tenidas en cuenta, porque sólo hay que seguir lo que el ojo indica, un ojo muy acostumbrado a ver proporciones armónicas.


El hombre de Vitruvio, Leonardo Da Vinci aplica el cálculo de Marco Vitruvio al cuerpo humano

PD. Para la próxima estas proporciones aplicadas a un bonsái famoso y cómo aplicarlas a uno de nuestra colección.

lunes, 9 de febrero de 2009

Punto focal -diseño tercera parte-

Tal vez una de las cosas las importantes en el diseño en general sea el mensaje que la obra transmite. Lograr un mensaje claro que deslumbre y atrape al observador es difícil, más teniendo en cuenta que en bonsái las sensaciones que causa al ser expuesto tiene que ver muchas veces con vivencias pasadas, del bonsaísta y del observador.
Entonces, ¿cómo lograr un mensaje claro?, ¿cómo hacer para no tener que explicar una y otra vez lo que se quiso hacer y que nadie puede llegar ni siquiera a deducir?
Aunque hagamos bonsái sólo para nosotros y no expongamos, la mayoría de los diseños tienen que ver con algo, un recuerdo, una forma repetida, un lugar, algo.
El gran maestro Saburo Kato alentaba a sus alumnos a practicar lo que él denominaba Bonsái Creativo, utilizar plantas que normalmente se descartarían para estilizarlas en forma individual para hacer bosques y paisajes que permitieran transportar al observador a un lugar específico, muchas veces ayudado por el nombre de la obra.

Donde pongo el ojo, pongo el punto focal
Una atracción inmediata, una textura increíble, un shari que viborea por la base del tronco, un hueco en el tronco que parece traspasar el árbol, una línea de contrastes que me lleva hasta el nacimiento de la copa, estrés visual, balance, tensiones, todos son puntos focales.
La lista sigue hasta llegar al punto focal que a cada bonsaísta más le gusta mostrar, y es desde ese punto focal que nace el mensaje. La atención del observador se concentra en un lugar determinado, un lugar elegido por el bonsaísta y sugerido por la planta, se potencian a través de la técnica y se muestran unidas en “el mensaje”.
La mejor manera de encontrar un punto focal es con un análisis previo y minucioso de la planta antes de trabajar, y una vez encontrado se trata de sacar todo lo que pueda desviar la atención. Si el shari es importante posiblemente sea conveniente no tener jins pequeños, a no ser que estos armonicen sin llamar la atención; si la planta es una caduca que modifica el color de sus hojas como los áceres, un tronco limpio y una copa abundante sean lo ideal, siendo el color de las hojas el punto focal.

Averrrrrrrrrrr
Algunos ejemplos de punto focal con plantas de amigos brasileños. En Brasil el bonsái está en un nivel más avanzado que en Argentina, fruto de una comunidad japonesa mucho más grande que la radicada en nuestro país y de una propuesta empresarial relacionada a este arte más arriesgada y fructífera.

Junípero shimpaku de Rock Junior de Terra Bonsai, la suave línea del tronco que termina en jin ayuda y no compite con el punto focal que es el shari “esculpido” en el primer tercio. En estos casos el “PF” es artificial, fue realizado por el bonsaísta siguiendo las características de la especie, diseñando un bonsái artístico con detalles naturales.


Un ácer palmatum de Osamu Hidaka de Chácara Tropical, desde la suavidad del tronco hasta la maceta sin ángulos rectos, todos los elementos están dispuestos para hacer sobresalir el color de las hojas. En las caducas también se busca tener una ramificación fina bien densa para que al quedar desnudos se observe otra característica natural de los árboles viejos en la naturaleza.


Dos árboles de Ernie Kuo, dos juníperos de california, en ambos casos se puede sacar la parte verde y la madera sola recibiría los aplausos. Normalmente la madera tiene un lenguaje propio relacionado con la muerte y es el mejor vehículo para comunicar vejez y condiciones climáticas adversas.

Sexy y barrigón. En este caso el punto focal es natural y se trata de no elegir ni diseños ni elementos (como la maceta) que compitan por la atracción de la mirada del observador.
Palo borracho de Osamu Hidaka.


¡Mirá acá!
Llegar a comunicar un mensaje en forma clara no es fácil, es más, muchas veces ni nosotros lo entendemos hasta que con los años aparece sólo, pero se puede bocetear una idea siguiendo la línea del tronco y tratando de ver el árbol dentro del árbol. Después evitamos las distracciones y generamos la escena. Como me dijo Ariel Muñoz, Shito para los amigos: el yin es la obra, los elementos que la componen, el yan es dejarse atrapar por la atmósfera que genera y como si fuera mágico pasar a ser un elemento más. Ese sensación lúdica transforma al observador en una pieza fundamental, que completa la obra para no olvidársela.
Eso es el mensaje.

¡Feliz cumpleaños Sandra!
(pensé que no llegabas, pero lo hiciste; saluden a Sandra que cumple años che!)

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