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martes, 28 de octubre de 2008

La alegoria de la -caverna, cueva y/o entrada al subte-


Sócrates decía: ser portador de nuevas ideas es un trabajo solitario.


Momentos especiales se avecinan. La inmediatez del evento de la Felab hace de estos días que se viven algo más que simples días en la vida de cualquier bonsaísta. Desde preparar las plantas para la expo hasta pensar en el/los concurso/s con jurados internacionales. Los demostradores, promotores, vendedores y aficionados y la danza de egos con pasito flogger y peinados emo.


La alegoría de la caverna
La alegoría o mito de la caverna es una parte (el séptimo libro) de La República de Platón. Una forma de explicar la posición del ser humano frente al conocimiento. Sería una cosa parecida a esta: Platón plantea (que rima con plantas) una caverna con tres niveles de profundidad. En uno, la más baja, un grupo de esclavos atados desde chicos que sólo pueden ver hacia la pared del fondo de la caverna, en el nivel siguiente hacia la entrada de la caverna una gran fogata. Por delante de esta pasan personas cargando imágenes de cosas (plantas, animales, personajes) y hablando sólo algunas veces, lo que hace que los esclavos sólo puedan ver las sombras reflejadas en la pared. De tantos años encerrados no conocen otra cosa que las sombras, y al no saber de la existencia de otras consideran a las sombras como objetos reales. Pero, de repente, uno se escapa y sale de la caverna. Al no conocer otra cosa que esas sombras que por años creyó reales, se le hace difícil entender que es lo que esta viendo, incluida la luz (que para los griegos, la luz del sol era la representación de la sabiduría). Con el tiempo estaría en condiciones de apreciar por sus propios ojos las cosas tal como son. El mito cuenta que el "escapado" vuelve a contarle a los prisioneros que viven en un mundo equivocado, en un mundo de sombras. Los prisioneros creyéndolo loco lo amenazan con matarlo si se le ocurre liberarlos.
O sea, los prisioneros representan al ser humano, las sombras son las apariencias, el mundo sensible y el afuera lo natural, los iluminado por el sol el mundo de las ideas.
Un resumen de esto es la película Matrix. Ahora, otra vez estás poniendo cara de ¿qué tiene que ver Platón, Matrix, Neo y Sión con el bonsái?. Pensalo.

La tablita de Naboru Mizukawa
Esta tabla está colgada en el Atelier do Bonsai en San Pablo, la leí varias veces y me gustaría compartirla con ustedes.

Dice algo así: En un bonsái, con el pasar de los años, el tronco y las ramas van adquiriendo una textura que nos causa una profunda admiración. Cuanto más bello y viejo es un bonsái, más se atesora. Con el hombre pasa lo contrario, solemos olvidarlo cuanto más envejece. Tenemos que imitar a los bonsáis, belleza por dentro y por fuera, a la vez que construimos nuestra propia historia.


Fin del primer curso de diseño
No pude conseguir las fotos de los antes y de los después de los trabajos, pero, en muchos casos se puede ver ese antes y después en las caras de los que vinieron pensando que las sombras era lo real.
Al principio del curso hablamos de eso, del CHOWA, de tratar de armonizar tanta información, tanto foro, tanta página, tantos blog, tantos libros, tantas sombras (apariencias, que captamos a través de los sentidos y lo creemos real)... con un poco de lo que está afuera de la caverna, el mundo de las ideas. Habría que ver quien hace de filósofo al guiar de las sombras al conocimiento. 
Ese es el valor de los que se animan a ir más allá, desatándose y bancándose el "dolor" del aprendizaje, de animarse a ver y llegar al conocimiento personal.
Sólo pensar en las sombras que nos hacen ver constantemente (fichas, foros, respuestas repetidas, libros...) y en saber que existen otras cosas.
Se necesita de las sombras para poder comparar con lo real. 

La Gran Matrix: ¿píldora azul o roja? Vos decidís.


Primera enrafiada, primeras líneas, tomar confianza.


Pancho colaboró constantemente con un pino negro de Marcelo.


Pensar el árbol a futuro, dar posibilidades de desarrollo.

De poste de luz a ovillo de lana. Imaginarlo dentro de 3 años. Una vena, Mucha madera muerta. Faaaaaaa.

Ya casi, ya casi.

Segunda enrafiada y cinta de goma para el doblado "especial".

La cascada de Roque, y la nueva idea de trabajar en sólo dos dimensiones.


Si hay mate, hay amigos. El bonsái hace esto. Mate y amigos.


Fue un honor poder trabajar con ustedes y agradezco que me respetaran en mi nueva condición. Se aprende enseñando y se enseña aprendiendo.


Sócrates decía: ser portador de nuevas ideas es un trabajo solitario.


(Nota: estimado Mimozo, tratemos de evitar el chiste fácil de que Platón y que la última gota, etc, etc. Confío en tantos años de patear adoquines y de ir al centro de Santa Teresita Piña Colada mediante).



domingo, 19 de octubre de 2008

Feliz cumpleaños tu mi

-¿Qué vas a hacer para tu cumple?
-Que se yo...... venite a casa y compramos unas pizzas, vemos....
-¿Che, y a qué hora caemos?
-Cuando vos quieras, si yo no llego.. empiecen sin mi.

No es serio que me haga mi propio festejo de cumpleaños. Pero no ser serio es parte de mi forma de festejar, por eso, en honor a todos mis amigos vaya este feliz cumpleaños para mi.
¿Que pida tres deseos?
Qué más puedo pedir, sería egoísta de mi parte querer más.
He recibido durante todo el año muestras de gratitud y amor de parte de todos los que me rodean, el conocido feed-back.
-Estas cosechando lo que durante años sembraste, me dijo Juan Carlos mientras le contaba que César era mi sponsor español para poder ir a Brasil.
Deseos... voy a pedir tres, que no son para mi, no por lo menos en forma directa, deseos para nuestro mundo argento, del bonsái nuestro de cada día.
1- Libertad de trabajo y mente.
2- Humildad
3- Esfuerzo

Como muestra de mi colaboración, sirva esta torta de (muchos) pinos negros ya brotados y que sea cada uno se transforme con el timpo en la representación de los deseos que seguramente todos tenemos parecidos en realación al bonsái en la Argentina. Semillas japonesas regaladas por una brasilera y brotadas en Argentina. Todo un símbolo que ojalá se pueda disfrutar.

La maceta, como corresponde a un almacigo argento, está pegada con cinta de embalar.


-Venite cuando quieras, si es por festejar, siempre es un buen momento. Dale, venite que pedimos pizza. Vos ya sabes, mientras haya pizza y cerveza...
-Venite, comete una pizza conmigo.



Feliz cumpleaños para mi, te lo deseo yo, que no era el mismo antes de todo esto, y no me bajes lo brazos, pendejo, que esto recién empieza.

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miércoles, 15 de octubre de 2008

Conductistas vs. constructivista

Resultó de una charla de esas telefónicas en las que en diez minutos hablamos de todos los temas. Una charla bien argenta. Desde el clima hasta las posibilidades de que le devuelvan los puntos a Chicago y vuelva a Primera.
Resultó de un comentario de la demostración del otro domingo en el vivero de Wu, del único que sonó diferente o, tal vez, con otro sentido. Resultó de escuchar por el audífono del teléfono la palabra "vacío" (como que la demostración había sido eso, un vacío sin aporte alguno, una "chapeada" de peinados raros y palabras de barrio).
Y como decía Carlitos Balá: si el movimiento se demuestra andando, pues, andemos.
Vacío, nada, pobre. Pensé en esas palabras justamente porque traté de entender el por qué de una opinión extremedamente contraria a las muchas otras, y tal vez, tenga que ver con el método de enseñanza y aprendizaje, con los esquemas mentales y la resolución de problemáticas, con el conductivismo y el contructivismo pedagógico.
Te veo poner cara de -este se leyó la wikipedia y ahora, encima, la va de maestro.... Pero no, la maestra es mi hermana y a ella le pregunté después de contarle lo que había pasado (hablamos de la demo).
-Para los conductistas, el alumno, el que aprende, es condicionado constantemente por el profesor "que es el que sabe" y "el que aprende" está obligado a repetir de la mejor manera lo aprendido para, de esta forma, recibir algún premio (un "que lindo te quedó") o un castigo (un "tenés que seguir practicando"). Estímulo -> Respuesta ->Premio ->Castigo.
-Para los constructivistas, el alumno, el que aprende, tiene la libertad de poder modificar los esquemas según sus vivencias y completar o construir su propio análisis sin importar las normas establecidas, depende de la autorregulación de la información y define él mismo hacia donde quiere ir.

Entonces me quedé con el vacío y pensé en comida, un asado, un vacío. Me dije -tal vez vió vacío por la necesidad de negar la forma constructivista de la demo, tal vez necesitaba una reglas claras que, al repetir, le garanticen un bonsái bonito...
Y ahí se me cayó la estantería. Cómo separar del piso la yerba del azúcar, la sal de la harina cuando todo se cae sobre tres baldosas de porcelanato con junta de un milímetro.
-Didáctica corazón, vas a tener que aprender didáctica (me había pronosticado Marita alguna vez).

El curso de diseño aplicado al bonsái

Que soy diseñador lo saben ya casi todos, todos, los que ya casi lo saben.
Que Bonsai Studio me invitó a dar clases también. Que el método Constructivista-Barrial que es el que utilizo (cosa que no sabía hasta hoy) funciona bastante bien, eso lo saben los que vienen a escucharme.
Reglas, métodos, técnicas, proporciones, ritmos, líneas, balances y volúmenes se entremezclan como la yerba, el azúcar, la sal y la harina que renglones arriba se me cayeron de la estantería.
-Animate a cortar, sin miedo, convencida (o convencido) pensá lo que querés, sabé lo que querés. Y hacelo. Titubeaba. Yo la miraba. Me preguntó. No respondí. Suspiró y trató de explicarme para convercerme y convercerse. La pinza cóncava al lado de su pierna, el brazo extendido. Me volvió a mirar. No contesté. Y cortó. Cuando giró para verme, yo ya no estaba. Se puso a alambrar.
Un arte conductivista aplicado en forma constructivista.
Me estoy poniendo viejo.
¡Mozo!, otra vuelta, paga Lili.

Algunas imágenes del curso de diseño. La idea es simple. Tratar de encontrar el mensaje de la planta. La planta dentro de la planta. Un mensaje particular y la interacción de ambos. Simple, sencillo, de fácil de lectura. ¿Qué querés comunicar? Hacelo. ¿Se vale cambiar? Se vale.


La banda en acción, cada uno con su planta, cada uno con su idea.

Paco, de Córdoba, estaba de visita y lo invitamos a participar.

Plantas viejas, jóvenes, diferentes especies, diferentes técnicas. Buscamos entre todos los pro y las contra. Después cada uno hace lo que siente (teniendo en cuenta lo aprendido).

Dante y un junípero que no se imaginaba lo que el mismo Dante tampoco sabía que se le iba a ocurrir.

Los Marcelos analizando y despejando algunas dudas de Dante (o tal vez afianzando lo que no se animaba a hacer).

Roque y el esfuerzo por hacer crecer en minutos una Serisa. No hay caso, el tiempo es necesario.

Un pino negro, una maderita y las proporciones. Cinco posibilidades de diseño. Veremos con cuál se queda.

Diseño a futuro, posibles ramas, alambrado y dejalo crecer... naaa.. Mejor una poda estructural y a esperar.

Un cedro, un moyogi, un literario, un azotado. Kali trata de decidir.

Paco, Lili y Marita trabajando juntos.
Yo estoy convencido de que el trabajo en grupo acelera la forma de sintetizar los movimientos y hace de la economía de recursos la herramienta ideal para expresar lo que se quiere contar.


Rafia y a pensar en cómo va a a quedar. La línea. Ver la línea. Ver la planta dentro de varios años antes de que esos años pasen.

Tres ramas y rafia. ¿Trabajará con las tres?

Empezamos a compactar. ¿Por qué compactar? Para mantener proporciones. ¿Para qué mantener proporciones? Para encontrar la armonía. ¿Para qué la armonía? Para que se lea el mensaje. ¿Cómo hacerlo? Eso depende de cada uno.

Mirta, Elida y algunas explicaciones tradicionales, otras más modernas. Algunos puntos de vistas, otras opiniones en contra de todo lo anterior. Aprender a elegir qué es lo correcto. ¿Qué es lo correcto? Vení a descubrirlo al curso, y enseñame vos a mi.

En el próximo post los trabajos terminados (los que se terminen) y los regalos (que espero me hagan por ser mi cumpleaños). ¿Cuántos cumplo? 39, la edad de Cristo.


martes, 7 de octubre de 2008

Si hay camiones, hay confianza

Domingo 5 de octubre.
A las 7 de la mañana repasaba algunos conceptos de diseño mientras en la tele hablaba un viejo italiano que arreglaba acordeones cerca de plaza once. A veces escuchaba su historia entremezclada con la de un artista fileteador que se quejaba de la falta de documentación histórica, o algo así. Yo releía frases de Naka y mis apuntes tomados en Brasil.
Una publicidad de un programa de videoclips pasaba un pedazo del video de Cacho, de Alfredo Casero.

-A las 10 en lo de Wu, vamos en el segundo turno, a eso de las 11 y media, me había dicho Pablo el día anterior. Pablo es Pablo Filgueira, otro de los peregrinos del bonsái.
Como un Joven talento me promocionaba el e-mail que daba vueltas por todo el país. Ya arrancaba mal, ni joven... y lo del talento... Pedí que me tacharan la doble.

Un domingo a puro bonsái
El evento fue en el vivero Wu, en Los Polvorines, más de 120 personas de todos el país. Saludos, café y facturas. Amigos.
Empezó Wu con Andrés Bicocca. Wu explicaba la forma de cultivar un Moradillo mientras Andrés luchaba con un olivo de casi 70 cmts de diámetro.
-Arrancamos así, yo hablo un poco de alambrado, y vos, mientras yo alambro hablas de diseño ¿qué te parece? (me dijo Pablo), me parece, le dije. Pocos hablan de diseño. Había que probar.
El público variado, algunas caras conocidas de años, otras nuevas. Mi primera vez, subí con la frase de Iván Noble haciendome ruido en las ideas “no hay besos campeones en el primer round...”.
Arrancó Pablo.
Una introducción sobre la técnica del alambrado, los por qué, los cómo, los cuándo. Al momento de trabajar dejamos que el público eligiera con cuál de las plantas que habíamos llevado querían que trabajáramos. Eligieron dos, un cedro y un junípero que mostraba un trabajo previo.
Pablo se sentó y, alambre en mano se puso a trabajar, hizo un silencio gestual indicando que me tocaba hablar.

Como la primera vez, que vuelva a suceder
Es raro, tanto esperar (regla que se mide en años) y la satisfacción de poder hacerlo. El viejo de los acordeones, el fileteador y la estrofa de A. Casero diciéndome “el que se la juega es el que se la lleva”. Señores: hablemos de diseño...

Normalmente se cuentan las demos desde el lugar del público, pero desde el “escenario” todo se ve diferente. Escenario argento. Caras de que si, gestos de que no, ojos abiertos ante la sorpresa de formas nuevas de trabajo, risas, gestos de que si, caras de nada.
Como quien abre un regalo, a medida que la gente acompañaba la expectativa se transformaba en gozo. Se hace un puente. Empieza el tráfico de ideas. Pablo alambraba.
Varios cambios de conducción, un poco él, un poco yo. Hasta que, ante la sorpresa de varios (que se les veía en la cara) Pablo siguió su clase de alambrado con el cedro con el que yo estaba reforzando conceptos de línea y diseño y yo me senté en su lugar para diseñar el junípero ya alambrado, en una muestra de confianza y de que se puede trabajar en equipo. Aunque era nuestra primera vez haciéndolo juntos, había confianza.
Nadie se movía de sus sillas, Pablo también se sonreía con la dinámica de la charla y nunca nos pisamos. Dos veces nos pidieron que apuráramos, pero cuesta tanto llegar a sentirse pipón trabajando de a dos que muchas veces se quiere seguir.
Gracias Pablo. Por confiar.

Hubo choripanes, hamburguesas, gaseosas, cerveza, vino y amigos que ayudaron a terminar el trabajo en el cedro.
En el último turno, Alejandro Sartori junto con Sadao compartieron el escenario. Sadao injertó, Alejandro, con la ayuda de sus alumnos, mostró la técnica que utiliza para trabajar madera muerta.

El encuentro
Más de 120 personas de muchos puntos del país, un día a puro sol.
Tres turnos de demostradores, primero Wu con Andrés Bicocca, segundos Pablo y yo, terceros Alejandro Sartori con Sadao Kagawuchi.

Un panorama de la gente, Wu, Bicocca y el sol que no fue un gran amigo al momento de sacar fotos.

Wu con un Moradillo y Andrés analizando el olivo antes de empezar a trabajar con las máquinas la madera muerta.


Pablo, yo, el cedro, el junípero y la gente observando. ¿Dónde está Wally?

El inicio de la demo, Pablo explicando la técnica del alambrado.


El cedro sirvió como guía para aplicar en forma práctica muchos de los conceptos del diseño.

El intercambio de demostrador se hizo en forma dinámica, interactuaban los temas y la forma de aplicar las técnicas.

Línea, mensaje, punto focal, ritmo. Elementos y principios del diseño. Espacios positivos y negativos, compactación, los porque.

La forma de anclar el alambre, la técnica de dos ramas con el mismo alambre, la forma de utilizar la espalda del árbol para no intervenir en la estética del tronco. Los calibres, los tipos de alambre. Pablo se encargó de despejar todas las dudas.

El momento del intercambio. Una vez que el junípero estaba todo alambrado cambiamos de planta para seguir reforzando criterios y conceptos. Proporciones Naka, proporciones Kimura, el lenguaje de cada planta, las formas de evitar estresar por demás a las plantas.

Pablo alambrando el cedro. La forma de alambrar y modelar a la vez, selección de ramas, tirantes y formas de anclarlos.

El diseño se realizó en conjunto con el público, la forma de ocupar los espacios según la teoría de los tercios, mazas verde y delineamiento del estilo.


¡Que dúo!, mamita... (eso se lo escuché a una señora de la segunda fila).

Eduardo y Diego dando una mano para terminar de diseñar el cedro, ya antes habían estado Kali y Liliana ayudando. También participaron del alambrado de ramas finas algunas personas del público.

Alejandro junto a Sadao. Para uno injerto, para el otro, la técnica del doblado de ramas gruesas de madera muerta.


Una foto para el recuerdo, así quedamos los dos, felices. Al cedro le faltaba todavía un largo rato de trabajo.


Palabras finales
A levantar las sillas sobre las mesas y a baldear.
Las sombras del vivero Wu iban copando la parada mientras el sol se escondía apurado por la tarde.

El que se la juega es el que se la lleva, el fileteador, el acordionista...
Espero haber cumplido. Espero haber aportado.
Y como diría el Pollo Vignuolo, gracias por tanto, perdón por tan poco.




Gracias por la oportunidad.